Ayuda canadiense para la asistencia materna dirigida a Planned Parenthood

OTTAWA, 29 de septiembre (C-FAM) El año pasado, el Primer Ministro canadiense, Steven Harper, se ganó el elogio de quienes abogan por la vida y la familia al defender la creación de la multimillonaria Iniciativa Muskoka del G-8, libre de aborto, para brindar atención materno infantil a los países en desarrollo. Sin embargo, pareciera que el problema está en los pormenores cuando se trata de la implementación de la iniciativa de Harper por parte de los burócratas canadienses. 

La semana pasada, el gobierno de Canadá anunció la concesión de decenas de millones de dólares en nuevos subsidios para la atención materno-infantil. Aunque el dinero desembolsado hasta el día de hoy por la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI) para la Iniciativa de Muskoka parece no subvencionar servicios de aborto de manera directa, se están otorgando sumas significativas a una importante agrupación pro-abortista.   

La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés) recibirá 6 millones de dólares canadienses durante los próximos tres años para financiar programas de educación sexual y de anticoncepción en Afganistán, Bangladesh, Malí, Sudán y Tanzania. La IPPF  es el proveedor privado de servicios de aborto más grande del mundo. La decisión de financiarla fue aprobada por el Ministro de Cooperación Internacional, Bev Oda, ministro del gabinete encargado de la ACDI. 

«El gobierno sostiene que el dinero se destinará sólo a países donde el aborto no es legal y no se utilizará para el aborto, pero, conociendo a la IPPF, no importa el bolsillo donde lo pongas», comentó a Lifesite News Jim Hughes, presidente nacional de Campaign Life Coalition, con sede en Canadá, el 23 de septiembre. «Sencillamente libera otros fondos para que secunden la matanza de bebés».

También preocupa a los pro-vida un subsidio de la ACDI por 40 millones de dólares destinados al Fondo de Población de la ONU, para financiar nuevos hospitales materno-infantiles en Haití. Parte de este dinero será destinado a servicios de «planificación familiar». Aunque el Fondo de Población insiste en que no incluye la provisión de abortos en su propia definición de «planificación familiar», los agentes de «servicios de planificación familiar» frecuentemente interpretan que el término incluye el aborto.

El respaldo al aborto como un componente de la asistencia materna por parte de los funcionarios de la ACDI es una cuestión pública. En notas informativas presentadas al Ministro de Cooperación Internacional canadiense en enero de 2010, la Agencia Canadiense afirmó que la provisión de «servicios seguros de aborto (cuando este es legal)» debería ser un elemento de la iniciativa de salud materno-infantil.

Los pro-vida mencionaron otra deficiencia en los anuncios efectuados por la ACDI la semana pasada. Una vez más, se negó el suministro de fondos a Matercare International, organismo con sede en Canadá, por motivos «técnicos», a pesar de que sus programas parecen estar hechos a medida del subsidio de la Agencia.

El dr. Rob Walley, fundador de Matercare, comentó que los últimos anuncios presupuestarios son problemáticos por dos motivos. Además de financiar algunas agrupaciones que tienen una mentalidad de «salud reproductiva» que aprueba el aborto, la ACDI destinó muy poco dinero para ayudar a madres hambrientas de regiones del este africano afectadas por la sequía.

El dr. Walley sostuvo: «El financiamiento se dirigió a los "grandes" organismos y hay poco o nada para Kenia o para proyectos como el nuestro que están justo en el centro del área de sequía».

La ACDI se negó a responder a las preguntas presentadas esta semana por Friday Fax respecto de la asignación de fondos para la asistencia materno-infantil.

Las decisiones presupuestarias canadienses son un ejemplo perfecto de por qué el dr. Walley propuso un «Plan Marshall para Madres» financiado por la Iglesia Católica. Quienes respaldan este plan sostienen que, dada la falta de voluntad de organismos de financiamiento líderes como la ACDI de otorgar dinero a organizaciones como Matercare International, los católicos deben tomar la iniciativa por cuenta propia en la provisión de asistencia médica moralmente aceptable y de calidad para las madres pobres.

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