El populismo vuelve con fuerza a la ONU

By Stefano Gennarini, J.D.

NACIONES UNIDAS, 3 de octubre (C-Fam) El regreso del presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, a las Naciones Unidas fue un triunfo del populismo sobre el globalismo. Fue uno de los varios líderes populistas mundiales que criticaron a la Unión Europea y a las Naciones Unidas por sus políticas de fronteras abiertas, clima y género.

Cuando Trump comenzó a hablar en la Asamblea General en 2019, toda la sala estalló en risas y abucheos. La semana pasada fue muy diferente. No hubo risas. No hubo abucheos. Trump habló con su habitual bravuconería. Se jactó de haber creado la mejor economía que el mundo haya visto jamás, al igual que hizo hace cinco años. Se vanaglorió de haber puesto fin a siete guerras en otros tantos meses desde que asumió el cargo. «He tenido razón en todo», dijo. Esta vez, nadie se atrevió a reír. Los líderes mundiales escucharon en silencio y con atención, tal vez incluso con reverencia.

«He venido aquí hoy para ofrecer la mano del liderazgo y la amistad estadounidenses a cualquier nación», comenzó. Dijo que todos los países eran «majestuosos y únicos» y que eso es «lo que hace que el mundo sea tan hermoso». Cuando falló su teleprompter, hizo una broma y dijo que lo acogía como una oportunidad para «hablar desde el corazón».

«Soy el presidente de los Estados Unidos, pero me preocupa Europa», dijo Trump. «Amo a Europa. Amo a la gente de Europa. Y detesto ver cómo la energía y la inmigración la devastan. Este monstruo de dos colas destruye todo a su paso».

«Hemos reafirmado que Estados Unidos pertenece al pueblo estadounidense, y animo a todos los países a que también adopten su propia postura en defensa de sus ciudadanos», explicó.

Mirando fijamente a los líderes europeos, Trump dijo que sus países «iban al infierno» debido al «experimento fallido» de las fronteras abiertas. «Europa está en serios problemas. Han sido invadidos por una fuerza de inmigrantes ilegales como nunca antes se había visto. Y como han optado por ser políticamente correctos, no están haciendo absolutamente nada al respecto», añadió.

También acusó a Europa y China de empujar al mundo hacia una «estafa climática verde», calificando el cambio climático como «la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo». Dijo que las predicciones climáticas de la ONU eran erróneas y «hechas por gente estúpida» y que, como resultado, estaban costando el futuro a los países. «Si no se alejan de esta estafa verde, su país fracasará», advirtió, y enfatizó: «Soy muy bueno prediciendo cosas».

«Me criticarán mucho por decirlo. Pero estoy aquí para decir la verdad. No me importa. No me importa», explicó Trump. «Lo que me importa no es ganar premios, sino salvar vidas».

Dijo que la ONU tenía un «enorme potencial», pero que «ni siquiera se acercaba» a estar a la altura. «En su mayor parte, al menos por ahora, lo único que parecen hacer es escribir una carta enérgica y luego no darle ningún seguimiento. Son palabras vacías, y las palabras vacías no resuelven la guerra. Lo único que resuelve la guerra y las guerras es la acción». También acusó a las Naciones Unidas de financiar iniciativas de migración masiva que fomentan la inmigración ilegal a Estados Unidos y Europa.

Trump concluyó diciendo: «Dios bendiga a las naciones del mundo».

Las declaraciones de Trump fueron secundadas por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien pidió una reforma de la ONU y condenó el abuso de las leyes de asilo para fomentar la migración masiva. El presidente polaco Karol Nawrocki habló del compromiso de Polonia con la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. El ministro de Relaciones Exteriores húngaro Péter Szijjártó afirmó enfáticamente: «Sin guerra, sin migración, sin género. Esta es la receta húngara». El presidente argentino Javier Milei criticó la imposición vertical de las políticas de la ONU como una amenaza para el desarrollo económico y la soberanía.