Soros invierte grandes sumas en la campaña para la Secretaría General

By Diana Banister | 2026

NACIONES UNIDAS, 29 de mayo (C-Fam) El multimillonario filántropo y activista político George Soros está detrás de una campaña multimillonaria para elegir a una mujer como próxima secretaria general de las Naciones Unidas. La campaña «1 for 8 Billion» [1 por 8.000 millones] se ha centrado en promover a las principales candidatas, publicando en línea sus criterios y presionando a los Estados miembros de la ONU para que apoyen a las candidatas que defiendan los ideales feministas, entre los que se incluyen la ideología de género y el derecho al aborto.

A través de sus Fundaciones Open Society, Soros aportó los fondos para la campaña «1 por 8.000 millones», así como para varias de las organizaciones no gubernamentales asociadas a ella, entre las que se incluyen CIVICUS (Alianza Mundial para la Participación Ciudadana), Outright International (antes Comisión Internacional de Derechos de Gays y Lesbianas) y otras.

La votación para elegir al secretario general está prevista para julio, y los cuatro principales candidatos son Michelle Bachelet, de Chile; Rebecca Grynspan, de Costa Rica; Rafael Mariano Grossi, de Argentina; y Macky Sall, de Senegal, quienes fueron entrevistados los días 21 y 22 de abril ante la Asamblea General y la sociedad civil.

Uno de los criterios de la campaña de Soros para los candidatos era el siguiente: «¿Abordarán los candidatos las crecientes preocupaciones de la sociedad civil feminista respecto al retroceso en materia de género a nivel local, nacional y multilateral, que está socavando los logros, conseguidos con tanto esfuerzo, en materia de igualdad de género, justicia reproductiva y los derechos de las mujeres y las niñas en toda su diversidad?».

Este «retroceso en materia de género» se identificó recientemente en la conferencia anual de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, celebrada en marzo, cuando el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD) organizó un evento, copatrocinado por Finlandia, Alemania y el Reino Unido, en el que se presentó un informe titulado «Comprender la reacción contra la igualdad de género».

Una asesora política de ONU Mujeres afirmó que «los activistas antigénero han pasado de ocupar un lugar marginal a situarse en el centro de los espacios multilaterales». Sugirió que una de las estrategias del plan «antigénero» es el «sabotaje de las normas», un término que se refiere a los «esfuerzos estratégicos y coordinados de diversos actores para socavar, debilitar o revertir las normas internacionales establecidas, en particular las relacionadas con los derechos de las mujeres, la igualdad de género y los derechos LGBTQI+», especialmente en la ONU.

Bachelet, que fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres, dio a la campaña 1 por 8.000 Millones las respuestas que buscaban: «Bachelet tiene una trayectoria considerable en materia de género, juventud e inclusión de la sociedad civil. Como presidente de Chile, presentó legislación sobre igualdad de género, derechos LGBT y derechos reproductivos», afirma su análisis.

Aunque consta que ha presionado en contra de la legislación provida, Grynspan se ha mostrado más comedida a la hora de abordar los derechos de género y reproductivos. El breve análisis de la campaña sobre sus respuestas dice: «Ha destacado los derechos de las mujeres y se ha comprometido a establecer alianzas con la sociedad civil».

Sin embargo, algunos grupos externos han advertido que las posiciones ideológicas de las dos candidatas son las mismas.

«No se dejen engañar por el contraste entre Michelle Bachelet y Rebecca Grynspan», advierte Valerie Huber, fundadora y presidenta del Instituto para la Salud de la Mujer. «Bachelet es el contrapunto; su historial es tan extremo que su sola existencia hace que Grynspan parezca moderada en comparación.  Ambas provienen del mismo ecosistema ideológico que lleva décadas sustituyendo el verdadero mandato de la ONU por agendas radicales que comprometen la asistencia vital para las mujeres, dando prioridad al aborto mientras las mujeres mueren por afecciones totalmente evitables. Ambas deben ser vetadas».

Si resultaran elegidas, Bachelet o Grynspan serían la primera mujer secretaria general en los 81 años de historia de la institución mundial. Las candidatas, sin embargo, deben ser aprobadas primero por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que requiere al menos nueve votos y que ninguno de sus cinco miembros permanentes (China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos) ejerza su derecho de veto. Los miembros del Congreso han enviado una carta al secretario de Estado Marco Rubio pidiéndole que vete la nominación de Bachelet, y los grupos pro-vida sin ánimo de lucro están expresando su preocupación a pesar de que los grupos respaldados por Soros les superan en recursos y efectivos.