La Cumbre del Futuro adopta acuerdos para transformar la gobernanza mundial

By Stefano Gennarini, J.D. | September 26, 2024

NUEVA YORK, 27 de septiembre (C-Fam). Los líderes mundiales adoptaron a finales de septiembre tres acuerdos para «turboimpulsar» las reformas de la ONU, la gobernanza digital global y la acción climática en la Cumbre del Futuro de la ONU.

«Estamos aquí para sacar al multilateralismo del abismo», anunció dramáticamente el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, durante la adopción de los acuerdos. «He convocado esta cumbre porque nuestro mundo se está descarrilando». Guterres afirmó que el sistema de las Naciones Unidas era «incapaz de responder» a los desafíos globales y necesitaba reformas urgentes.

Los tres acuerdos que instó a los países a adoptar establecen nuevos procesos burocráticos para gobernar la inteligencia artificial y la tecnología de la información, recurriendo incluso a la censura, y abren la puerta a otorgar al Secretario General de la ONU mayores poderes de emergencia mundial en caso de crisis económica, guerra o desastres naturales.

El acuerdo sobre tecnología, el Pacto Mundial Digital, se presenta como el primer acuerdo internacional global sobre tecnologías de la información e inteligencia artificial. Compromete a los gobiernos a establecer un «panel científico internacional» dentro de la organización de las Naciones Unidas para gobernar la inteligencia artificial a nivel mundial.

El pacto digital también compromete a los países a crear tecnologías y sistemas de datos que sean «interoperables» más allá de las fronteras y las plataformas tecnológicas. Esta es una parte clave de la visión del Secretario General de la ONU de unas «Naciones Unidas 2.0». El objetivo de la interoperabilidad es construir una burocracia y una infraestructura digitales mundiales en expansión, que exijan identificaciones digitales a todas las personas para acceder a los servicios públicos y a la sanidad, y que proporcionen información y evaluación en tiempo real de políticas y programas.

El acuerdo se propone además aplastar la «información tergiversada» y la «desinformación» mediante una serie de mecanismos de censura en todos los niveles de producción, difusión y consumo de información. Por ejemplo, el acuerdo compromete a los países a «cooperar internacionalmente para hacer frente al reto de la desinformación y la incitación al odio en línea». Exige «normas sobre datos y metadatos diseñadas para prevenir y abordar los prejuicios, la discriminación o las violaciones de los derechos humanos». Y pide «planes de estudios de alfabetización mediática e informacional digital para garantizar que todos los usuarios tengan las habilidades y conocimientos necesarios para interactuar de forma segura y crítica con los contenidos y con los proveedores de información».

Una de las secciones más controvertidas del acuerdo conocido como Pacto de Futuro fue la relativa a los «choques globales». El Secretario General de la ONU pidió a los países que le otorgaran poderes de emergencia para dar una «respuesta inmediata y coordinada a conmociones mundiales complejas» en caso de crisis financieras, emergencias climáticas, pandemias y guerras. La Asamblea General no otorgó al Secretario General ningún mandato claro al respecto. Sin embargo, el Pacto para el Futuro abre la puerta a esa posibilidad. Reconoce al Secretario General la función de «convocar a los Estados Miembros, promover la coordinación de todo el sistema multilateral y colaborar con las partes interesadas pertinentes en respuesta a las crisis» y le pide que «estudie enfoques para reforzar la respuesta del sistema de las Naciones Unidas a las crisis mundiales complejas».

La única nota de discordia durante la adopción la pusieron Argentina y Rusia. La Ministra de Asuntos Exteriores de Argentina, Diana Mondino, desvinculó a su país del acuerdo en su conjunto afirmando que frenaría las reformas del gobierno de Millei. La Federación Rusa intentó añadir al acuerdo un texto que prohibiera la «injerencia en los asuntos internos de los Estados». La Asamblea General decidió por abrumadora mayoría no considerar en absoluto la enmienda de Rusia.

No hubo mucho tiempo para que los líderes mundiales explicaran oficialmente los acuerdos burocráticos que acababan de adoptar. Uno tras otro, presidentes, primeros ministros y monarcas vieron cómo un temporizador digital apagaba automáticamente sus micrófonos antes de que pudieran terminar sus intervenciones.