Un nuevo análisis de C-Fam muestra cómo las políticas formales de izquierda han gobernado a USAID
WASHINGTON, D.C. 7 de Febrero (C-Fam) La financiación internacional de la Agencia de los EE. UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) ha aparecido mucho en las noticias últimamente. Pero quizás lo más alarmante es el gran número de documentos normativos que rigen las actividades cotidianas de la USAID tanto en el país como en el extranjero.
Las actividades cotidianas se han regido por una red de documentos estratégicos y normativos que emanan de la propia agencia, de la Casa Blanca o en colaboración con otras entidades, especialmente el Departamento de Estado. Un nuevo análisis de C-Fam (editor del Friday Fax) demuestra cómo este marco político a menudo refleja las prioridades del Partido Demócrata, incluso en administraciones Republicanas.
El número de documentos estratégicos y políticos que dirigen el trabajo de USAID ha crecido a alrededor de cincuenta, y al comienzo del segundo gobierno de Trump, el 84 por ciento de las estrategias actuales fueron escritas o actualizadas recientemente bajo un gobierno Demócrata. El 24 por ciento de ellos eran remanentes de la administración Obama.
Si bien estas políticas y estrategias no tienen fuerza de ley, y sólo unas pocas existen como resultado de una orden del Congreso, sin embargo orientan el trabajo específico de los organismos dentro del poder ejecutivo, desde el nivel más alto hasta las partes más detalladas. Afectan las asociaciones, donaciones y prioridades diplomáticas que los EE.UU. proyectan en el mundo, particularmente en los países en desarrollo que reciben asistencia humanitaria.
Bajo la administración de Obama, y aún más agresivamente bajo la administración de Biden, el gobierno de EE.UU. utilizó a USAID para promover una ideología de género controvertida y empleó lenguaje utilizado para promover el aborto, tal como “salud sexual y reproductiva.” Del total de las políticas examinadas, el 40% incluía lenguaje relacionado con la ideología de género, mientras que algunas promovían específicamente “educación sexual integral” en el extranjero.
Un ejemplo de cómo este tipo de ingeniería social se ha integrado en el trabajo de USAID es su política de igualdad de género y empoderamiento de la mujer, que fue actualizada bajo el ex presidente Joe Biden en 2023. En ella, “USAID afirma que la promoción de los derechos de las personas con diversidad de género -aquellas con una identidad de género más allá de las categorías binarias de hombre o mujer- es integral para el avance de la igualdad de género”. También utiliza la frase “salud y derechos sexuales y reproductivos”, que se entiende internacionalmente como incluir el aborto como un derecho.
La primera política de género de USAID fue lanzada bajo Obama en 2012. Fue actualizada en 2020 por el primer gobierno de Trump en su último año,
y provocó la indignación de los activistas de izquierda política por eliminar las referencias LGBTQ, reconociendo métodos no anticonceptivos de planificación familiar, y señalando que la discriminación por motivos de sexo a veces ocurre antes del nacimiento. Reescribir la política fue una prioridad temprana de la administración Biden.
Dado que estos documentos pueden ser creados o reemplazados por cualquier administración presidencial, su contenido puede fluctuar de un lado a otro según los resultados electorales. Sin embargo, las administraciones Republicanas han demostrado hasta ahora ser menos hábiles en utilizar este mecanismo para dirigir la labor de los organismos gubernamentales. Cuando Trump asumió el cargo por su primer mandato en 2017, heredó una pila de políticas y estrategias de USAID que habían aumentado considerablemente bajo los dos mandatos de Obama. En su toma de posesión, el 91 por ciento del marco de políticas de USAID fue redactado por Demócratas. Sin embargo, en el momento de la toma de posesión de Biden cuatro años después, esa cifra solo había caído al 55 por ciento. Mientras tanto, los legisladores Demócratas en el Congreso tratan repetidamente de codificar estas políticas en la ley al referenciarlas en proyectos de ley que guían la asistencia humanitaria y para el desarrollo.
Mientras que la segunda administración de Trump pretende hacer cambios en USAID que vayan mucho más allá de actualizar su marco normativo, documentos similares continúan rigiendo el trabajo de otras agencias, incluyendo el Departamento de Estado. Los nuevos nombramientos de Trump harían bien en reescribir o rescindir las estrategias que quedaron de los líderes anteriores cuyos objetivos no se alinean con los del actual presidente.
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