Estados Unidos rebate a Europa sobre financiación de abortos en el exterior
NUEVA YORK, 10 de septiembre (C-Fam) El gobierno de Obama dijo a la ONU la semana pasada que no infringirá la ley estadounidense que le impide financiar el aborto en el exterior.
El anuncio se produjo en una respuesta oficial al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Estados Unidos presentó su primer informe en febrero y se permitió a 46 naciones que criticaran a través de «recomendaciones» el desempeño de Estados Unidos en cuanto a los derechos humanos. En su respuesta de la semana pasada, el país pormenorizó cuáles apoya y cuáles rechaza.
Muchas de las 343 recomendaciones se ciñeron en gran medida a informes que presentaron activistas estadounidenses de derechos humanos a los miembros del consejo, en los que, por ejemplo, se criticaba el procesamiento de terroristas por parte de los Estados Unidos mediante el uso de la fuerza, espionaje de las comunicaciones, los interrogatorios, así como el cumplimiento de la ley relacionado al trato de los inmigrantes, las minorías raciales y los menores.
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch afirman que las leyes que protegen del aborto a los niños en gestación constituyen una violación de los derechos humanos internacionales.
La respuesta de los Estados Unidos un duro golpe para estas agrupaciones, porque no se comprometió a reinterpretar o «aclarar» la Enmienda de Helms, ley estadounidense que desde hace 42 años prohíbe el financiamiento federal o la promoción del aborto en el exterior. En 2010, la organización Global Justice Center, con sede en Nueva York, se atribuyó el mérito cuando Noruega dijo a los Estados Unidos que reinterpretara la enmienda de Helms. Este año, otros cinco países europeos se sumaron.
En su respuesta, Estados Unidos dijo: «No respaldamos» la recomendación de Noruega en pos de la «remoción de restricciones generales al aborto en casos de violación, riesgo para la vida o la salud, e incesto», el pedido del Reino Unido de «aclarar [la] interpretación de la Enmienda de Helms» para costear el aborto a nivel internacional, la afirmación de Bélgica de que Estados Unidos debería «[p]ermitir que la ayuda al exterior apoye servicios de aborto seguro» donde sea legal, ni la recomendación de los Países Bajos de que Estados Unidos debería «[i]nterpretar la Enmienda de Helms» a fin de subvencionar el aborto para «mujeres y niñas violadas y embarazadas en situaciones de conflicto».
Estados Unidos coincide con el «principio» de «atender las necesidades de las mujeres que han sido víctimas de la violencia sexual en el conflicto», pero no con la recomendación de Francia de que su ayuda al exterior «permita el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva» para ellas.
En cuanto a la recomendación de Suecia de que debería supeditar las objeciones religiosas a «las normas internacionales de derechos humanos que amparan los derechos sexuales y reproductivos» y la «orientación sexual y identidad de género», Estados Unidos la apoya «en la medida en que recomiende el cumplimiento de nuestra legislación interna y de las normas internacionales de derechos humanos, inclusive en lo que respecta a la libertad de culto».
En cuanto al derecho internacional en términos más generales, Estados Unidos dijo que en la actualidad no hay planes de suprimir reservas, interpretaciones ni declaraciones efectuadas al ratificar tratados, ni de establecer una institución nacional única de derechos humanos. Las agencias federales se encargarían el seguimiento de las recomendaciones «respaldadas» y también tendrían en cuenta las recomendaciones de comités de la ONU que supervisan el cumplimiento de los tratados de derechos humanos.
Estados Unidos rechazó recomendaciones basadas en tratados que el país no ha ratificado o en resoluciones no vinculantes de la ONU. Al hacerlo, dio un recordatorio implícito al Consejo de Derechos Humanos de que los estadounidenses no equiparan la protección de los derechos socioeconómicos con los subsidios financiados con fondos públicos, sino que, más bien, deben «alcanzarse progresivamente».
Los defensores de la vida recibieron con agrado la defensa del derecho estadounidense, pero permanecen cautos. Un especialista cercano al gobierno dijo a Friday Fax: «La Casa Blanca ha dejado claro que quiere reinterpretar la Enmienda de Helms para financiar abortos en el extranjero, pero puede que solo esté esperando el momento oportuno desde el punto de vista político».
Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano
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