Testigos hablan a la ONU del genocidio de cristianos en Medio Oriente

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2016

NUEVA YORK, 29 de abril (C-Fam) Una iraquí de nombre Khalia, que había sido capturada por terroristas, se opuso a la pretensión de que renunciara a su fe cristiana. Contaron su historia esta semana en la ONU, junto con otros relatos de atrocidades padecidas por cristianos y minorías religiosas en Medio Oriente, en manos del Dáesh (conocido como Estado Islámico o ISIS, por sus siglas en inglés).

Según los expertos, el 80 % de las persecuciones religiosas en todo el mundo son en contra de cristianos. En una reunión auspiciada por la Santa Sede junto a CitizenGO, Más Libres y la organización In Defense of Christians (IDC), especialistas y víctimas hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para que detenga la violencia, brinde ayuda humanitaria a las víctimas y garantice la libertad de culto para los cristianos y otros grupos religiosos minoritarios.

Definir la situación como genocidio es un paso importante para determinar una respuesta adecuada. El mes pasado, Estados Unidos declaró oficialmente que el actuar del Dáesh constituye genocidio, uniéndose al Papa Francisco y al Parlamento Europeo. La conclusión estadounidense se atribuyó, en parte, a un informe presentado por los Caballeros de Colón y por IDC. El relato de Khalia es uno de muchos contenidos sus casi trescientas páginas.

Es solo la segunda vez que el gobierno de los Estados Unidos se resuelve de esta forma mientras el delito sigue dándose, dijo Carl Anderson, de los Caballeros de Colón, a la multitud congregada en la sede de la ONU esta semana. Aunque las pruebas son suficientes para declarar el genocidio, Anderson recalcó que resta por revelarse más. «Lo que sabemos hoy es probable que sea solo la punta del iceberg».

Monseñor Joseph Danlami Bagobiri, obispo de Nigeria, relató el modo en el que la creciente minoría cristiana en el norte del país sufre la continua violencia de Boko Haram, que ha asesinado a más personas que cualquier otro grupo terrorista.

La persecución y el desplazamiento forzado amenaza con erradicar la comunidad cristiana que queda en Irak, dijo el padre Douglas Al-Bazi, sacerdote iraquí que fue secuestrado y torturado. «Pronto estaremos lo suficientemente reducidos como para que el mundo nos olvide por completo».

Carl y Marsha Mueller hicieron llorar a los presentes cuando hablaron de la valentía y compasión de su hija durante su brutal cautiverio en manos del Dáesh en Siria. Kayla Mueller, trabajadora humanitaria estadounidense, se negó a renunciar a su fe, e incluso corrigió a uno de sus captores que supuso que ella había sucumbido a la presión para que se renegara de ella.

Bahar Zndnan, adolescente yazidí, pasó seis meses y doce días cautiva del Dáesh a sus trece años. Ella y otras niñas fueron agredidas sexualmente, asesinaron a mujeres más grandes y enviaron a niños yazidíes a campos para lavarles el cerebro y entrenarles como futuros terroristas del Dáesh.

El «Estado Islámico»  busca erradicar los grupos minoritarios atacando los elementos más fundamentales que los unen y definen su identidad: la estructura familiar y sus lugares y símbolos religiosos, dijo la dra. Elisa von Joeden-Forgey, especialista en genocidio.

Varios oradores pidieron que el Consejo de Seguridad de la ONU remitiera la situación a la Corte Penal Internacional. El 20 de abril, la Cámara de los Comunes del Reino Unido votó de forma unánime para declarar que el Dáesh está cometiendo genocidio. El gobierno británico hasta el momento se ha negado a obrar en consecuencia con la moción. Al igual que los Estados Unidos, el Reino Unido es miembro permanente del Consejo de Seguridad.

En esta reunión se lanzó un congreso de tres días en Nueva York denominado WeAreN2016, en el cual se estrenará «In sha Alla: La sangre de los mártires», documental sobre los cristianos perseguidos.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano