La salud sexual y reproductiva gana terreno en el acuerdo de la ONU, La Familia pierde
NUEVA YORK, 16 Septiembre (C-Fam) La familia sigue siendo un punto de debate en las negociaciones de la ONU ya que países de Europa y América intentan sentar las bases para afirmar internacionalmente las relaciones homosexuales y el derecho internacional al aborto.
La noche del sábado se llegó a un acuerdo final para la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) a realizarse en Quito, Ecuador en el mes octubre. Como se preveía, el acuerdo sobre el desarrollo urbano no incluye ninguna referencia sustancial a la familia.
En su lugar, avanza el término “salud sexual y reproductiva”, en un nuevo contexto en el anteriormente había sido excluido. Este término se ha utilizado en la ONU durante más de dos décadas para apoyar financieramente y normativamente un poderoso lobby mundial del aborto.
Se espera que la Conferencia de Quito tenga mucha cobertura y atención ya que la urbanización se ha convertido en uno de los principales problemas demográficos que enfrentan los países en desarrollo.
La mención de la salud sexual y reproductiva en el acuerdo de Hábitat III, es especialmente notoria.
El término está descalificado en previos acuerdos de la ONU los cuales excluyen el derecho al aborto y garantizan el respeto a la soberanía de los Estados. Si bien esto no implica necesariamente un cambio en el consenso, si representa una pérdida de terreno para la causa pro-vida, y un punto de partida para establecer el aborto como un derecho humano.
Sin embargo, la familia no salió completamente del radar. Gracias a un último esfuerzo de los Estados miembros pertenecientes al Grupo de Amigos de la Familia, se incluyó en el acuerdo una breve referencia a los espacios “verdes” públicos “amigables a las familias”. Sin embargo, en las conferencias anteriores la familia ocupaba un lugar destacado entre las preocupaciones fundamentales que subyacen el desarrollo urbano y era una cuestión transversal en muchas áreas de la agenda urbana de la ONU.
En acuerdos anteriores de la Conferencia Hábitat, los países y organismos internacionales se comprometieron a tomar en cuenta las “necesidades específicas” de “la familia” como la “célula básica de la sociedad” en la planificación urbana, y se estableció muy claro que lo que la comunidad internacional se refiere como una familia implica la unión de un “hombre” y “mujer”, y no dos hombres o dos mujeres.
Por otra parte, el plural “familias” ha sido históricamente un término menos favorecido por las naciones y los defensores de la familia, que han sido promotores de “la familia” en singular, porque es más inequívoco al referirse exclusivamente a la familia natural formada por un hombre y una mujer que ejercen su derecho a contraer matrimonio libremente y a fundar una familia.
Esta pérdida de terreno para la familia es sorprendente después de los recientes acontecimientos en Ginebra, en donde los defensores de la familia han tenido éxito en la promoción de una resolución integral sobre la familia entre los miembros de la ONU en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.
La resolución de Ginebra reafirmó la condición especial de la familia natural en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Así como se explican en los Artículos De La Familia, las relaciones entre individuos del mismo sexo no gozan de las protecciones singulares otorgadas a la familia natural en el derecho y la política internacional.
Aún no está claro si la presión de los países donantes ricos de Europa y América del Norte pueden evitar que los acontecimientos recientes en favor de la familia en el Consejo de Derechos Humanos, lleguen finalmente a Nueva York, o si lo contrario se llevará a cabo. Por un lado, la postura agresiva de Occidente contra la familia y en favor de los derechos especiales a los homosexuales parece estar retrocediendo. Por otra parte, la presión de los países más poderosos ya ha influenciado a los países tradicionales en el pasado.
Traducido por Mónica Marín
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