La Asamblea General rechaza un controversial programa sobre educación sexual y lanza una campaña anti-bullying.

By Stefano Gennarini, J.D. | 2016

NUEVA YORK, 2 de diciembre (C-Fam). Una campaña de tres años para que la Asamblea General adoptara un programa de “educación sexual comprensiva” se diluyó durante las negociaciones de este año.

Los patrocinadores de la resolución anual de la Asamblea General sobre los “Derechos del Niño” no incluyeron la “educación sexual comprensiva” en el borrador de la resolución que está siendo considerada para su adopción, resultando en un cese al fuego en una de las batallas de la ONU más acaloradas sobre temas sociales.

Los estándares de la Organización Mundial y Europea de la Salud para la educación sexual comprensiva dictan que se debe enseñar a los niños menores de 4 años sobre “masturbación infantil prematura” y promover la aceptación social de la homosexualidad y el transgenerísmo durante la educación primaria.

El programa controversial que creó una tempestad en las Naciones Unidas, de inicio logró estar en una resolución de la ONU en 2012 dentro del Consejo Económico y Social. Desde entonces, la Asamblea General, quien otorga la aprobación final a todas las políticas de la ONU, se ha involucrado en un debate irreconciliable sobre su uso.

El año pasado la resolución sobre los Derechos del Niño fue adoptada por un voto por primera vez después de que sus promotores de Europa y América Latina insistieron en incluir la educación sexual comprensiva a pesar de las reservas de las delegaciones africanas. En consecuencia, el Grupo Africano se abstuvo casi en su totalidad.

Este año, las delegaciones moderadas dentro de los promotores, lucharon por evitar el mismo resultado. Dejaron fuera la terminología ofensiva, aunque esta se incluyó en los borradores iniciales de las resoluciones de septiembre.

La nueva terminología tiene el propósito de desplazar el arraigado término de la ONU de “educación sexual apropiada para la edad”, que ha sido sello de las políticas de la ONU por más de dos décadas.

Durante las discusiones de una resolución sobre Salud Materna donde la educación sexual comprensiva siguió siendo excluida y la terminología permaneció, las delegaciones de Islandia, Australia, Argentina, Colombia, Liechtenstein, Nueva Zelanda y México catalogaron a esta medida como “innecesariamente restrictiva”.

Los africanos, por su parte, reiteraron que no se oponen a la “educación sexual” pero que pretendían asegurarse del “respeto estricto hacia lo que es apropiado para la edad y el contexto cultural”. Fueron incluso más lejos.

En un caso extraño en donde las amenazas de trastienda sobre la retención de las ayudas asistenciales fueron denunciadas ante el pleno de la Asamblea General, un delegado de Senegal hablando en nombre del grupo dijo que sería “injusto y lamentable” si las delegaciones que ayudan a las naciones africanas para mejorar la salud materna retuvieran ese apoyo debido a un desacuerdo sobre la educación sexual comprensiva.

Incluso cuando los africanos han detenido el programa sobre educación sexual comprensiva una vez más, los defensores de los derechos sexuales abrieron un nuevo camino para su agenda a través del programa anti-bullying de la ONU para los niños de todo el mundo.

Las mismas delegaciones que estaban introduciendo la educación sexual comprensiva, consiguieron que la Asamblea General aprobara la primera campaña anti-bullying a nivel sistema de la ONU, sin ser discretos en admitir que uno de sus principales objetivos es promover la aceptación social de la homosexualidad entre los niños.

Las delegaciones europeas y latinoamericanas reclamaron que la resolución contra el bullying no se refería explícitamente a “orientación sexual e identidad de género”.

Pero incluso aunque la homosexualidad y el transgenerismo no son reconocidas explícitamente como categorías de bullying en las políticas de la ONU, un reciente reporte de $300,000 de la UNESCO sobre el bullying basado en orientación sexual e identidad de género patrocinado por Holanda, demuestra cómo el dinero hace más eco que las resoluciones.