Los EEUU no capitalizan el creciente apoyo Pro-Vida en la Asamblea General de la ONU

By Stefano Gennarini, J.D. | 2021

Nueva York, 20 de Noviembre (C-Fam). A pesar de un creciente número de países que apoyan la diplomacia pro-vida de los EEUU, estos se quedaron cortos en los votos necesarios para añadir nuevas protecciones pro-vida en la política de la ONU esta semana en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Hasta 23 países apoyaron las enmiendas pro-vida de los EEUU en las resoluciones de la Asamblea General, muchos más que el año pasado, cuando solamente 6 países apoyaron las posiciones pro-vida de los EEUU. A pesar de la mejora, no fue suficiente para cambiar la política de la ONU sobre “salud sexual y reproductiva”.

En cambio, más de 100 países se pusieron del lado de la pro-abortista Unión Europea, votando a favor de mantener sin modificaciones la ambigua terminología de la ONU acerca de la salud sexual y reproductiva.

Las enmiendas de los EEUU buscaban eliminar o modificar el lenguaje existente sobre “salud sexual y reproductiva” en varias resoluciones de la ONU sobre los asuntos de las mujeres. Incluso aunque las enmiendas de los EEUU no prosperaron, la delegación de los EEUU no votó contra el conjunto de las resoluciones, optando solamente a formular reservas acerca de sus preocupaciones pro-vida.

La terminología sobre “salud sexual y reproductiva” en las resoluciones de la ONU se ha usado hace mucho por los organismos de la ONU como un mandato para promover el aborto a través de políticas de salud y mecanismos de derechos humanos.

Durante la pandemia del COVID-19 el Secretario General de la ONU Antonio Guterres nombró la “salud sexual y reproductiva” como “esencial” y la definió como inclusiva del aborto en referencia a un manual de la ONU sobre salud reproductiva en situaciones de emergencia.

La administración Trump se opuso enérgicamente a este movimiento.

El director en funciones de la Agencia de la ONU para el Desarrollo Internacional John Barsa públicamente reprochó dos veces a Guterres por promover el aborto. Y el Embajador de los EEUU ante las ONU Kelly Craft frustró un acuerdo humanitario que sellaba la designación de Guterres de “salud sexual y reproductiva” como “esencial” en Junio.

Sorprendemente, los EEUU no votaron en contra de una resolución sobre el matrimonio infantil incluso aunque designaba la “salud sexual y reproductiva” como “esencial”. Otra resolución, sobre violencia contra las mujeres, fue más allá y promovió el “aborto seguro”. Con todo, los EEUU votaron a favor y ofrecieron y prestaron fuertes reservas sobre el lenguaje acerca de salud reproductiva.

“Déjenme ser muy claro: el aborto no es un servicio sanitario. No es seguro bajo ninguna circunstancia. No es un derecho humano internacional. No proteje la vida, sino que quita la vida”, dijo Jennifer Barber, Asesora Especial y Delegado Público de la Misión de los EEUU ante las Naciones Unidas.

“Es particularmente hipócrita que una resolución sobre violencia contra las mujeres promueve el acceso a algo que resulta en la pérdida de millones de niñas bebé cada año”, añadió Barber.

Las personas familiarizadas con la forma en que la delegación de los EEUU operan, especulaban con que la decisión de no votar contra estas resoluciones en su conjunto, a pesar del lenguaje pro-aborto, fue regida por  la preocupación con la óptica porque las cuestiones de violencia contra las mujeres y el matrimonio infantil estaban involucradas. En la misma semana, sin embargo, los EEUU votaron contra las resoluciones sobre el derecho a la comida, el derecho al agua, y el derecho al desarrollo a pesar de las “ópticas” negativas.

Los diplomáticos de los EEUU también citaron la Declaración del Consenso de Ginebra en declaraciones oficiales que explican su oposición a la terminología existente sobre “salud sexual y reproductiva” en las resoluciones de la ONU.

“En coherencia con la Declaración del Consenso de Ginebra, firmado por países que representan a todas las regiones del mundo, afirmamos que no hay un derecho internacional al aborto, y que cada nación tiene el derecho soberano a legislar su propia posición sobre la protección de la vida en todas  sus etapas, ausente de presión externa, especialmente de la ONU”, dijo el Diplomático de los EEUU Jason Mack.

La declaración fue lanzada el mes pasado por la administración Trump y fue adherida por 33 países representando conjuntamente más de 1,6 mil millones de personas. La Declaración del Consenso de Ginebra fue presentada en la Asamblea Mundial de la Salud la semana pasada.