El Vaticano critica a la ONU por promover el aborto

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WASHINGTON, D.C., 30 de octubre (C-Fam). En una reciente reunión de funcionarios gubernamentales y agrupaciones de la sociedad civil, el comité de la ONU sobre la mujer solicitó fondos y, al mismo tiempo, fue objeto de duras críticas por su prolongada insistencia en promocionar el aborto. Incluso el Vaticano, pese a no formar parte de la convención sobre los derechos de la mujer, se sumó a las críticas.

Resulta bastante llamativo que, aunque el comité reconoció que «la maternidad es una contribución importante» de las mujeres a la familia y a la sociedad, afirmara que «muchas mujeres se ven obligadas a la maternidad» debido, entre otras cosas, a la penalización del aborto.

A continuación, recomienda que todos los Estados firmantes de su tratado asociado, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), «adopten medidas para despenalizar el aborto y garantizar un acceso asequible a una atención integral en materia de aborto».

El delegado de la Santa Sede se opuso enérgicamente a ello. Partiendo de la base de que la Santa Sede no ha ratificado la CEDAW, pero que busca participar con espíritu constructivo, afirmó: «La expresión “atención al aborto” es profundamente engañosa y pretende normalizar la interrupción deliberada de una vida humana inocente presentándola como atención sanitaria».

«Dicha terminología no puede ocultar la realidad fundamental de que el aborto conlleva la destrucción de una persona humana no nacida, ni puede transformar el aborto en un derecho humano reconocido internacionalmente», prosiguió el delegado.

La Santa Sede también cuestionó la afirmación de la presidenta del comité de que el tratado es un «instrumento vivo», señalando que ello es incompatible con el propio texto del tratado, así como con la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.

Otras objeciones se refirieron a la insistencia del comité en que los textos religiosos se interpretaran a la luz de la CEDAW y a la recomendación de que los gobiernos «pongan en marcha programas de estudios de género y una educación obligatoria sobre salud y derechos sexuales y reproductivos en todos los niveles del sistema educativo».

El delegado de Egipto también se opuso a las referencias al aborto. «La despenalización del aborto no es una obligación en virtud de la Convención, ya que la “Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo” deja la decisión pertinente en manos de las autoridades nacionales, correspondiendo a cada país establecer las condiciones en las que se permita el aborto».

Es importante destacar que el propio texto de la Convención no incluye ninguna referencia al aborto, y mucho menos lo presenta como un derecho humano.

Al presentar su labor en la reunión, los miembros del Comité de la CEDAW hicieron referencia en repetidas ocasiones a la difícil situación financiera a la que se enfrenta la ONU.  Debido a los recortes presupuestarios, se han visto restringidos tanto su personal como su capacidad para reunirse. Esto está ocurriendo, según un miembro del comité, «en el contexto actual de retroceso global y amenazas contra los derechos de las mujeres».

Aunque ningún otro delegado nacional abordó explícitamente el tema del aborto, el Centro de Derechos Reproductivos fue el último en intervenir.  Su representante agradeció al comité la recomendación general «y la referencia explícita a la salud y los derechos sexuales y reproductivos, el aborto, la autonomía corporal y reproductiva, y la educación sexual integral».

«A pesar de las pruebas claras, basadas en las directrices de la Organización Mundial de la Salud, que abogan por la despenalización total del aborto, muchos países siguen incluyendo el aborto en su legislación penal y mantienen algunos delitos relacionados con el mismo», prosiguió.

Concluyó su intervención instando al Comité de la CEDAW a dar prioridad a garantizar «el acceso al aborto a petición de la persona sin motivos restrictivos y a excluir explícitamente el aborto de los tribunales penales».

Cabe destacar que, en lo que respecta al aborto y los derechos humanos, la Organización Mundial de la Salud también se basa en las orientaciones del Centro de Derechos Reproductivos y del Comité de la CEDAW.