La presión de la UE por la homosexualidad pone en peligro su cumbre con África

By Stefano Gennarini, J.D. and Rebecca Oas, Ph.D. | 2014

NUEVA YORK, 3 de abril (C-FAM) La presión que ejerce Europa sobre las naciones africanas para que modifiquen sus leyes contra la homosexualidad ha generado una repercusión negativa que puede poner en peligro la reunión de esta semana entre los líderes de ambos continentes.

Los funcionarios europeos han estado luchando por apaciguar a los líderes africanos  antes de a la cumbre de esta semana entre líderes de la UE y África en Bruselas. La reunión tiene el propósito de abordar una gran cantidad de asuntos en los que cooperan la UE y África. La homosexualidad no es uno de ellos.

Los gobiernos africanos reaccionaron negativamente cuando el Parlamento Europeo aprobó el mes pasado una resolución que amenaza con sancionar a los países que condenan los actos homosexuales. La resolución fue en respuesta al hecho de que Uganda y Nigeria endurecieron las leyes de sodomía y declararon ilegal la promoción de la homosexualidad y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El Parlamento Europeo solicitó que los gobiernos de Uganda y Nigeria dejaran de recibir la ayuda al desarrollo proveniente de la Unión Europea. La solicitud se envió mediante un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Grupo de Estados de África, el Caribe y el Pacífico, conocido como Países ACP, constituido en su mayor parte por países del África subsahariana.   

Los africanos rápidamente respondieron.

Cada nación tiene el derecho humano de defender su cultura y sus tradiciones, y de «establecer sus propios valores y normas morales» a través de sus instituciones democráticas, dijeron los africanos en una declaración publicada pocos días más tarde.

El mordaz documento solicita a los países ricos que dejen de condicionar la ayuda con asuntos polémicos como la homosexualidad. Fue remitido a gobiernos europeos y africanos, y a instituciones políticas.

La declaración de África considera que la reciente presión sobre Nigeria y Uganda constituye una «enérgica imposición de un punto de vista unilateral». Explica que la homosexualidad se sanciona en la mayoría de los países ACP y se opone a los estándares aceptados de decencia en aquellas sociedades. La declaración acusa a Europa de poner en práctica una doble moral: los países europeos proscriben la poligamia, no obstante los africanos no responden a dicha prohibición protestando contra ella.  

La presión de Europa respecto de las leyes de sodomía ha añadido una nueva dimensión a las ideas de África sobre sus antiguos gobernantes en tiempos de la colonia, que ya son considerados paternalistas por los exsúbditos.  

Los Países Bajos y Dinamarca prometieron retener la ayuda al desarrollo para Uganda y Nigeria debido a sus nuevas leyes. Resta ver qué hará la UE de manera conjunta.

La resolución del Parlamento Europeo es más que todo simbólica, pero constituye una tremenda advertencia para los africanos. El Parlamento no tiene una función oficial en las decisión de la política exterior de la UE o en el modo en el que se reparte el Fondo Europeo de Desarrollo, que distribuirá 31.500 millones euros entre países ACP hasta 2020. Su participación es sin duda limitada en el modo en el que se destinan otras ayudas al desarrollo.

Por su parte, la Comisión Europea, poder ejecutivo de la Unión Europea, financia  agrupaciones que defienden la homosexualidad en Europa y presiona a los países para que modifiquen sus leyes contra la homosexualidad. Pero nada indica que la Comisión planee suspender la ayuda a Uganda y Nigeria.

Las declaraciones efectuadas la semana pasada por un embajador de la UE en Uganda ponen de manifiesto que en Europa hay un debate en curso sobre la respuesta a la legislación africana.

Se dice que Kristian Schmidt prometió al canciller ugandés Sam Kutesa que insistirá en que no se retenga la ayuda, teniendo en cuenta que la las normas de la UE desalientan la actuación unilateral de los estados particulares.

El revuelo en torno a la homosexualidad constituye una verdadera amenaza para los convenios entre la UE y África. Los políticos africanos a lo largo y a lo ancho el continente han arremetido abiertamente contra la presión de Europa y se encuentran debatiendo una legislación similar a aquella aprobada en Nigeria y Uganda.