Lobby abortista mundial arrastra a pequeños estados insulares en desarrollo

By Stefano Gennarini, J.D. | 2014

NUEVA YORK, 15 de agosto (C-Fam) Pequeños estados insulares con poblaciones mayoritariamente tradicionales son una parte importante, si bien faltante, del plan mundial para promover el aborto en todo el mundo. Una conferencia de la ONU en septiembre quiere cambiar eso.

Los grupos de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, conocidos como PEID en las Naciones Unidas, son constantes oponentes a las nuevas políticas sociales radicales como el aborto y a los derechos especiales para las personas que se identifican como homosexuales o transgénero. Pero es probable que eso pronto cambie si la administración de la ONU se sale con la suya en la conferencia de los PEID en Samoa el próximo mes de septiembre.

Estas islas en desarrollo de Asia, África, el Caribe y el Pacífico han podido resistir la presión del aparato de la ONU y de países occidentales ricos que buscan hacer que acepten la homosexualidad y el aborto, y modificar sus costumbres sexuales tradicionales.

No obstante, el resultado de la conferencia PEID puede comprometer a los países, al menos políticamente, a tolerar el aborto, peligrosos anticonceptivos, costumbres sexuales libertinas, y quizás, incluso, la homosexualidad.

En la última reunión preparatoria para la conferencia PEID en la sede neoyorquina de la ONU celebrada en julio, las islas sucumbieron a la presión para que se incluyera polémica terminología de la ONU asociada con los derechos al aborto además de la habitual noción de la sexualidad en occidente que la considera como una actividad inofensiva o incontrolable.

Durante las últimas horas de la reunión preparatoria de julio en la sede de la ONU se añadió el párrafo 77 (g) del borrador del documento final de la conferencia con los términos «salud sexual y reproductiva» y «derechos reproductivos». Mientras que este último es particularmente agraviante para los países provida porque podría implicar que el aborto debería ser un derecho, también el primero es problemático.

La única vez que ambos términos fueron definidos en el contexto de la ONU fue en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de El Cairo en 1994, donde los estados miembros se comprometieron a incluir el aborto como parte de la salud sexual y reproductiva y de los derechos reproductivos.

Pese a que la actual formulación reconoce que el aborto es un asunto sujeto a la legislación nacional, la inclusión de este bajo esos términos aprueba implícitamente el aborto en países donde es legal. Es por ello que tantos países formularon reservas en cuanto a esta terminología en El Cairo y cada vez que dichas expresiones son introducidas en el contexto de la ONU.

Al mismo tiempo, no obstante, estos pequeños países, para sobrevivir, dependen de la generosidad de aquellos mismos estados y organizaciones internacionales. Es por eso que se puede ver a los delegados de los países donantes más ricos acorralar a los delegados de los países beneficiarios, presionándolos para que acepten su terminología de preferencia.

Si bien es poco probable que el borrador sea reabierto para más negociaciones en la conferencia, es posible que un pequeño aunque determinado grupo de países pueda eliminar el vocabulario polémico.

Si no se suprime dicho lenguaje, los países que cuentan con leyes que protegen a los niños en gestación, que se oponen a la sexualización temprana y resguardan los valores tradicionales se encontrarán obligados a formular reservas al documento, a fin de evitar complicidad con el aborto. Las reservas son mal vistas generalmente en el contexto de la ONU, por lo que es preferible excluir esos términos por completo a puertas cerradas.

Más de 50 países son parte el grupo de los PEID en las Naciones Unidas, y comprenden un formidable bloque de negociación en la Asamblea General compuesto por 193 países. Si los PEID continúan resistiendo valientemente la presión abortista, lograrán una importante victoria con repercusiones para la dignidad humana en todo el mundo, en especial para los niños en gestación.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano