Acrónimos en expansión amenazan salud materno-infantil  

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2015

NUEVA YORK, 13 de noviembre (C-Fam) En las últimas décadas, el concepto relativamente simple y atractivo de salud materno-infantil (SMI) se ha expandido hasta cubrir un programa mucho más amplio y enrevesado: salud sexual, reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente, con un acrónimo pesado que le corresponde: SSRMNIA.

La inclusión de nuevas letras y áreas objetivo han aportado una gran variedad de participantes nuevos a la mesa, incluyendo defensores del aborto y de los derechos sexuales que están ávidos por añadir elementos polémicos a la campaña mundial por la mejora de los resultados sanitarios para madres y bebés.

La ampliación del programa ha sido gradual. En 2000, los Objetivos de Desarrollo del Milenio priorizaron la salud materno-infantil, atrayendo una atención muy necesaria a esas áreas. Diez años más tarde, Canadá surgió como líder mundial en salud materno-infantil cuando lanzó la Iniciativa Muskoka para promover la salud materna, neonatal e infantil (SMNI).

Los defensores del aborto y de la anticoncepción estaban irritados porque se les había dejado al margen. Según Richard Horton, editor de The Lancet, Canadá omitió la letra “r” de “reproductiva” porque excluiría el aborto, asunto «demasiado “divisivo” para tratar».

Debido a un persistente lobby, la “r” fue pronto incluida pese a todo, lo cual supuso que un programa creado para garantizar que los nacimientos fueran seguros ahora incluía la afluencia de participantes dedicados a hacerlos menos frecuentes.

La adición de la salud adolescente al programa este año aumenta el énfasis en la anticoncepción (incluso en hacerla más accesible a los menores) y también genera un espacio para agrupaciones que defienden planes de estudio de educación sexual integral  que son extremadamente divisivos dentro de la comunidad internacional.

No conformes con la SRMNIA, los activistas pidieron más: a comienzos de 2015 se realizó en Nueva Delhi una  reunión estratégica sobre el programa de salud materno-infantil. La Directora Ejecutiva de Women Deliver preguntó: «¿qué tal si se añade la “s” [de “sexual”]? Es solo una humilde pregunta».

La Organización Mundial de la Salud estuvo de acuerdo: cuando publicó su informe de 2015 sobre poner fin a la mortalidad maternal prevenible, incluyó el acrónimo completo: SSRMNIA. En ese documento, demostró la naturaleza polémica de la “s” y reveló cuánto se había desviado el programa de su enfoque inicial en las madres y sus hijos. «Todos los países deberían aumentar las iniciativas para llegar a las poblaciones vulnerables con servicios SSRMNIA primarios y de emergencia de alta calidad», afirma el informe. «Las poblaciones vulnerables incluyen: los pobres de las ciudades y del campo, los adolescentes, los trabajadores del comercio sexual, las personas que son marginadas, los excluidos socialmente, la población lesbiana, gay, bisexual y transexual…».

La iniciativa de la ONU para mejorar la salud mundial de madres y niños («Cada mujer, cada niño») lanzó su programa de actualización el pasado mes de septiembre durante la Asamblea General. La lista de organizaciones asociadas reveló los efectos del acrónimo expandido: se incluyó a los proveedores de aborto Federación Internacional de Planificación de la Familia, Ipas, Marie Stopes International y Planned Parenthood Federation of America entre otros que hacen lobby agresivo en pos del aborto.

Entre los países que hicieron promesas en apoyo a «Cada mujer, cada niño», unos pocos decidieron enfocarse en la nueva parte «adolescente» del programa para promover programas controvertidos en países y regiones que necesitan con urgencia una mejor asistencia médica materno-infantil. Los Países Bajos prometieron hacer hincapié en «temas sensibles relativos a la juventud y a los derechos sexuales y reproductivos» y el Reino Unido incluyó explícitamente el «aborto seguro» entre sus principales prioridades.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio se acercan a su fin y la salud materna sigue rezagada respecto de otros objetivos en términos de avances. Entretanto, las madres y los bebés corren el riesgo de que se les deje atrás en un programa mundial cada vez más amplio que en un comienzo fue diseñado específicamente para garantizar su supervivencia.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano