Activistas del aborto ofrecen argumentos dudosos para atacar la enmienda Helms

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2021

WASHINGTON D.C., 5 de marzo (C-Fam) Desde que los demócratas tomaron el control del Congreso y de la presidencia de EE. UU., los defensores del aborto han atacado las leyes provida, incluyendo la Enmienda Helms, que prohíbe que la ayuda a la planificación familiar de EE. UU. se use para promover o facilitar abortos en el extranjero. Han afirmado que la derogación de la Enmienda Helms mejoraría la salud materna en países extranjeros e incluso promovería la justicia racial.

El Instituto Guttmacher afirmó recientemente que la derogación de la Enmienda Helms supondría 19 millones menos abortos “inseguros” al año y reduciría las muertes maternas debidas a abortos “inseguros”.  Esta afirmación está basada en un conjunto de 33 países en los que EE. UU. ya apoya programas de planificación familiar y en los que el aborto es legal al menos bajo algunos motivos. También asume que “el apoyo de EE. UU. ayudó a garantizar que todos los abortos se hicieran de forma segura”.

Sin embargo, Guttmacher presupone que la única forma de reducir los abortos “inseguros” es sustituirlos por abortos “seguros”, y no especifica si los abortos que EE. UU. garantizaría que se hacen de forma “segura” incluyen solo los que son legales.  Muchos países que reciben ayuda de EE. UU. prohíben el aborto salvo en casos extremos, como cuando está en juego la vida de la madre o cuando el embarazo es resultado de violación o incesto.  En esos lugares, la gran mayoría de los abortos que se producen actualmente de forma “insegura” ya son ilegales, y EE. UU. no podría ayudar a hacerlos “seguros” sin violar las leyes soberanas de ese país.

Los fondos de los contribuyentes de EE. UU. ya apoyan programas de salud materna y de salud más amplia en los países en desarrollo, incluyendo el tratamiento médico para las mujeres que sufren complicaciones del aborto, que siempre se puede ofrecer de forma legal.  EE. UU. también ayuda a los países a dar educación y acceso a servicios financieros a las mujeres en el extranjero, incluyendo la iniciativa de la anterior administración Trump promoviendo el empoderamiento económico de las mujeres.  Estos esfuerzos, aunque no son explícitamente provida, pueden ayudar a dar a las mujeres embarazadas más opciones y permitirles buscar alternativas al aborto.

La Enmienda Helms se agregó a la ley de ayuda exterior de EE. UU. en 1973, el mismo año en que la decisión del Tribunal Supremo en el caso Roe vs. Wade convirtió el aborto libre en la ley de todo EE. UU. Mientras el senador Jesse Helms presentaba su enmienda en el Congreso, advertía del peligro de que “Estados Unidos se convirtiera en el mayor exportador de muerte del mundo”.

Los defensores del aborto han tratado de calificar la Enmienda Helms de racista “porque afecta en gran medida a los países en desarrollo de África”.  Sin embargo, esto se podría aplicar con la misma facilidad a cualquier restricción o requisito legal impuesto a la ayuda exterior de EE. UU., que se dirige a los países más necesitados, muchos de los cuales están en África.

El Instituto Guttmacher expresó su esperanza de que, si se derogara la Enmienda Helms, su impacto podría ser aún mayor “si otros países liberalizan las leyes sobre el aborto”. Sin duda, esto ayudaría a que los fondos de EE.UU. se destinaran a organizaciones que practican el aborto en esos países, que podrían usar su presencia y recursos para presionar a los legisladores en las capitales.  La decisión del presidente Joe Biden de rescindir la Política de la Ciudad de México que bloquea los fondos de ayuda de EE.UU. a esas organizaciones también resultará en una mayor presión sobre los países con leyes provida.

La Enmienda Helms es ley desde hace décadas, y algunos miembros del Senado han propuesto un proyecto de ley que la codificaría como una ley independiente, en lugar de una cláusula adicional en la ley de ayuda exterior.  Sin embargo, dada la composición actual del Congreso, este proyecto de ley tiene pocas posibilidades de aprobarse en el futuro inmediato.