Agrupaciones abortistas de la ONU ponen la mira en las mujeres africanas

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2013

NUEVA YORK, 4 de octubre (C-FAM) «¿A cuántas mujeres está ayudando el Fondo de Población de la ONU con la infertilidad?»

No era la pregunta que el dr. Babatunde Osotimehin esperaba en un debate televisado sobre crecimiento demográfico mundial. El director del Fondo de Población dijo entre dientes: «a un número considerable». Su compañero de panel no estaba satisfecho. «¿Estaría en lo correcto si dijera que a cero?» presionó el profesor Matthew Connelly.

La pregunta de Connelly ilustra la incómoda adecuación entre el movimiento feminista mundial y el de control demográfico, que han encontrado afinidad en la promoción de la anticoncepción. Para las feministas, la planificación familiar (es decir, evitar tener hijos) es un medio para que las mujeres logren sus aspiraciones; para los ambientalistas, es un modo de garantizar que haya menos personas.

Siempre y cuando las mujeres deseen tener familias más pequeñas, los intereses de ambos movimientos coinciden. ¿Pero qué hay de aquellas que quieren tener hijos? Esta pregunta se centra cada vez más en el continente africano. Los datos de las encuestas mundiales muestran que las mujeres africanas desean tener más hijos que las mujeres de otras partes del mundo (más de cinco por mujer en el África subsahariana). Tal aceptación cultural de los hijos puede exacerbar el dolor de las que padecen el creciente problema de la infertilidad en África, que a menudo es consecuencia de infecciones curables. Este asunto sigue estando en gran medida desatendido como prioridad de desarrollo.

África va a la zaga del resto del mundo en pobreza, salud materno infantil e infraestructura en general. Osotimehin la define como el «el máximo terreno de pruebas» para las iniciativas de desarrollo.

Hace casi veinte años, la ONU celebró una conferencia mundial en El Cairo que fijó un programa mundial de desarrollo. Ahora este se aproxima a un aniversario clave y es motivo de revisión. Esta semana, África celebrará la última de una serie de conferencias regionales para debatir sobre las prioridades de desarrollo más allá de 2014.

Las agrupaciones feministas se centraron en estas conferencias para lograr lo que en El Cairo fracasó: establecer un derecho internacional al aborto. Una organización feminista definió sus prioridades en términos de «acceso al aborto legal y seguro, anticonceptivos modernos y educación sexual integral».

Funcionarios de gobierno se quejaron de que las conferencias de América Latina y Asia Pacífico habían sido «usurpadas» para promover el aborto y los derechos sexuales.

La última reunión regional es en Adís Abeba, Etiopía. La semana pasada una conferencia de jóvenes celebrada en esa misma ciudad publicó un listado de «prioridades de la juventud africana». En la ceremonia inaugural se presentó un orador de Planned Parenthood que exhortó a los asistentes a poner gran énfasis en los servicios de salud sexuales y reproductivos.

El documento de la juventud solicita a los gobiernos que eliminen las restricciones jurídicas al aborto y garanticen el acceso «seguro e integral»a este.

Una de las principales razones que se dieron para promocionar el aborto y la planificación familiar en África es el alto índice de muertes materno infantiles. Aunque las agrupaciones feministas y demográficas recomiendan el aborto y los anticonceptivos como solución principal, con menos bebés los nacimientos no serán en sí más seguros para las madres o para los niños. Sin mejoras en la infraestructura para la atención de la salud y acceso a transportes adecuados (a los cuales se atribuye grandes adelantos en los resultados de salud materna en otras regiones como América Latina) las mujeres y los niños seguirán padeciendo y muriendo en el parto.

La Fundación Gates también ha puesto la mira en África. En noviembre, la capital etíope será anfitriona de una reunión de seguimiento de la Cumbre de Planificación Familiar de Londres, donde los líderes del mundo prometieron miles de millones de dólares para garantizar que las mujeres puedan tener las familias que desean (siempre y cuando esto implique menos hijos).