Agrupaciones abortistas extranjeras temen que el nuevo Congreso de EE.UU. establezca límites
WASHINGTON D.C., 17 de enero (C-Fam) Cuando el presidente Obama rescindió la Política de Ciudad de México seis años atrás (una semana después de su toma de posesión), abrió las compuertas financieras a proveedores de aborto acaudalados como Marie Stopes International, la Federación Internacional de Planificación de la Familia y Population Connection, antes conocida como Zero Population Growth.
Ahora, con el establecimiento de un nuevo congreso controlado por republicanos, las agrupaciones abortistas temen que se avecinen límites (y están difundiendo falsas afirmaciones sobre leyes que impedirían que el dinero público subsidie a las agrupaciones de planificación familiar extranjeras que practican o promueven el aborto).
Ellas esperan que el congresista Chris Smith, presidente de la subcomisión de Asuntos Exteriores para África y Salud Mundial, presente leyes para codificar la Política de Ciudad de México, que prohiban de forma permanente que la ayuda exterior estadounidense destinada a la planificación familiar se destine a agrupaciones internacionales que promueven o realizan abortos.
Las agrupaciones proabortistas dicen que la Política de Ciudad de México perjudicará a las mujeres, podrá en peligro los programas contra el VIH y el Sida, incrementará el aborto y obligará el cierre de clínicas. Las mismas acusaciones surgieron en el pasado, cuando los presidentes republicanos retomaron la prohibición.
Especialistas en salud materna refutaron estas afirmaciones examinando información de cuando la política de Ciudad de México estaba vigente. Los abortos no aumentaron, la subvención de la planificación familiar siguió en ascenso y la mayoría de las clínicas no cerró. En 2001, cuando el presidente Bush reanudó la política, solo 9 de 448 clínicas cerraron. Agrupaciones abortistas como Marie Stopes (que hacen lobby de manera activa a favor de políticas permisivas de aborto) eligieron cerrar en vez de quedarse e impartir asistencia médica a mujeres pobres.
El presidente Ronald Reagan estableció la Política de Ciudad de México por decreto presidencial en 1984. Se desencadenó a raíz de una conferencia de la ONU sobre población en Ciudad de México que remitió miles de millones de dólares en compromisos financieros para programas de planificación familiar y salud reproductiva en países no desarrollados. Reagan no quería que el dinero público estadounidense se destinara a una práctica que muchos estadounidenses objetaban moralmente o fuera usado indebidamente por agrupaciones abortistas para hacer campaña en otros países para cambiar las políticas de aborto.
Desde entonces, las subvenciones para la planificación familiar se han disparado. Un informe reciente del Fondo de Población de la ONU estimó que el gasto en ayuda demográfica de numerosas fuentes alcanzó la cifra de 66 mil millones de dólares en 2011. El gasto interno se incrementó y llegó a unos 54 mil millones, con un creciente número de países en desarrollo que colocan a la planificación familiar y la salud reproductiva en sus propios presupuestos. Ese mismo año, veintitrés países desarrollados y la Unión Europea gastaron 10.400 millones en asistencia internacional demográfica. Estados Unidos siguió siendo el mayor contribuyente (destinó más de 630 millones de dólares en planificación familiar para el exterior).
La Política de Ciudad de México solo restringe la financiación estadounidense para la planificación familiar internacional. Las agrupaciones que eligen no atenerse pueden recibir financiación de otros gobiernos, el sector privado, fundaciones o sus propios gobiernos.
No impacta en las agrupaciones que reciben subsidios del PEPFAR (Programa Presidencial de Emergencia Asistencial para el Sida), que asciende a unos 6 mil millones de dólares anuales. Estas organizaciones pueden realizar abortos y defender el cambio de las leyes de aborto con financiamiento no estadounidense.
La Política de Ciudad de México contempla excepciones para casos de violación, incesto y para preservar la vida de la madre, así como también atención post aborto para mujeres que buscan atención médica por abortos mal practicados. En la actualidad, solo dos países de los diez principales destinatarios de los fondos estadounidenses para planificación familiar permiten el aborto en condiciones más variadas que las permitidas dentro de la Política de Ciudad de México, garantizando protección contra agrupaciones que hacen campaña en contra de las leyes que protegen a las madres y a los bebés.
Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano
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