Amnistía Internacional e Irlanda: fuerte presión, débil argumento

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2015

NUEVA YORK, 26 de junio (C-Fam) Amnistía Internacional se inclina más profundamente hacia el activismo proabortista con un informe que critica severamente a Irlanda por sus leyes que protegen a los niños por nacer.

En «Ella no es una criminal», Amnistía, que se opone a la pena de muerte incluso para los delincuentes más empedernidos, dice que poner fin a la vida de un inocente niño por nacer es un derecho humano. No obstante, esta afirmación no se fundamenta en ninguno de los tratados internacionales de derechos humanos que enumera como «relevantes para los asuntos planteados» y de los que Irlanda es parte.

Amnistía, en cambio, basa sus argumentos en polémicas opiniones sobre los tratados, que emiten los comités de la ONU encargados de supervisar el modo en que los países cumplen con aquellos documentos, y en el parecer de otros miembros del personal de la ONU. Estos designados administrativos han pretendido interpretar los tratados para incluir el aborto. Sin embargo, sus opiniones no son vinculantes y no pueden crear nuevas obligaciones internacionales de derechos humanos.

No obstante, Amnistía dice a Irlanda que legalice el aborto «al menos» cuando la mujer está embarazada producto de una violación o incesto, en caso de discapacidad del feto y cuando se considera que la vida de la madre o su salud física o mental corren riesgo. Si Irlanda acepta estas normas conforme al modo en el que son implementadas en la vecina Gran Bretaña, de hecho aprobará el aborto libre.

En 2014, el 98% de los abortos se practicaron en Inglaterra y Gales alegándose que estaba en riesgo la salud física o psíquica de la madre, y la vasta mayoría de ellos se refirió a motivos de salud mental.

Amnistía fue neutral respecto del aborto hasta 2006, cuando sus dirigentes comenzaron a mover la organización hacia la adopción de una postura proabortista oficial. En 2007, un alto funcionario aclaró: «La postura de Amnistía Internacional no es a favor del aborto como derecho», e insistió en que «permanece en silencio sobre lo bueno y lo malo del aborto».

Ese silencio se ha roto. «La lucha por el acceso seguro y legal al aborto en Irlanda está en marcha», declara la reciente campaña de Amnistía. No brindó ejemplos de lo que considera ser límites razonables para el aborto, pero indicó sus tendencias en una declaración para el Comité de Derechos Humanos de la ONU la semana pasada. Dijo enérgicamente que el derecho a la vida no existe antes del nacimiento y que el hecho de reconocer que el niño por nacer lo tiene «conduciría inevitablemente a conflictos entre una mujer o niña embarazada y su feto».

Amnistía afirma que aproximadamente 4 mil irlandesas viajan al Reino Unido para abortar cada año, y bromea diciendo que «Irlanda está conforme con que abortes, siempre y cuando no sea en Irlanda».

Al mismo tiempo, los centros de ayuda para embarazadas en crisis de carácter público no están haciendo lo suficiente para promover el turismo de aborto, dice Amnistía, y sus empleados deberían «siempre… hablar del procedimiento de aborto, explicar los trámites para viajar al exterior, y asesorar sobre lo que las pacientes podrían necesitar llevar con ellas y sobre lo que pueden esperar».

El informe de Amnistía apenas menciona la objeción de conciencia para médicos y enfermeros (y no dice nada de los empleados de los centros de ayuda para embarazadas en situación de crisis), y cita la opinión de un órgano de tratado para insistir en que «las normas internacionales y regionales de derechos humanos exigen que los estados regulen la práctica de la objeción de conciencia de modo de garantizar que no limite el derecho al acceso a los servicios legales de aborto».

Entretanto, las organizaciones provida de Irlanda están hablando abiertamente, pidiendo a los benefactores de Amnistía que dejen de aportar fondos a una organización que apoya «la pena de muerte para los niños por nacer».

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano