C-FAM: Los nuevos objetivos de la ONU deben hacer más por las madres

By Wendy Wright | 2014

NUEVA YORK, 11 de julio de 2014 (C-FAM)   ¡Presten atención a las madres! Así expresa un nuevo trabajo para delegados de la ONU, que están concretando nuevos objetivos que orientarán el desarrollo internacional hasta 2030.

«Mientras los países deciden el futuro de las prioridades de desarrollo mundiales y cómo se emplearán miles de millones de dólares, el destino de las madres está en sus manos», afirma el informe de C-Fam, editor de Friday Fax.

Con demasiada frecuencia, las mujeres mueren durante el embarazo y el parto. En el 2000, los países se comprometieron a hacer que la maternidad fuera más segura. Pero no llegaron a reducir la mortalidad materna en un 75 %, como se prometió en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), conjunto de metas ambiciosas que caducan en 2015.

Los nuevos objetivos de desarrollo retomarán lo que dejen los ODM. En “The Unfinished Business of MDG5 on Maternal Health and the Post-2015 Development Agenda.” («Los asuntos pendientes del ODM 5 sobre salud materna y la agenda de desarrollo post 2015»), los autores Rebecca Oas y Stefano Gennarini señalan que las madres se llevaron la peor parte en las políticas pasadas de la ONU.

La mayoría de las 350000 muertes maternas anuales ocurren en países pobres. Las madres «mueren frecuentemente en condiciones antihigiénicas, solas, aterradas y con intenso dolor, sin asistentes capacitados o acceso a una atención adecuada que salva la vida», afirma el dr. Robert Walley de MaterCare International.

Un estudio chileno de referencia aclara qué medidas reducen la mortalidad materna: la educación de la mujer, personal calificado para la atención del parto, cuidados prenatales, acceso al agua potable y al alcantarillado y atención obstétrica de emergencia.

Un problema común entre las mujeres en edad fértil es la deficiencia de hierro (trastorno a observar en el mundo desarrollado, pero que constituye una amenaza para la vida de una embarazada que sufre una hemorragia en un país pobre). Mejorar la nutrición salvará tanto la vida de las madres como la de los bebés.

Cada solución se logra de manera más óptima al mejorarse la infraestructura y, particularmente, la atención médica.

No obstante, se desvían la atención y los fondos de lo que ayuda a las madres a sobrevivir al parto y se los centra en evitar del todo la maternidad. Los defensores de la planificación familiar han convertido la anticoncepción en una de las máximas prioridades mundiales, y se gastan 60 mil millones de dólares al año en programas demográficos. Solo una parte de ese dinero se destina a salvar la vida de las madres.

El Fondo de Población de la ONU (UNFPA), Planned Parenthood y otros piden aun más dinero para abarcar a las 220 millones de mujeres que se proyecta que tienen «necesidad insatisfecha» de planificación familiar. Pero este reclamo es engañoso, explica el trabajo.

En África (objetivo de la mayor parte de las iniciativas de planificación familiar) el 98% de las mujeres casadas tiene acceso a anticonceptivos modernos. Muchas eligen no usarlos debido a inquietudes sobre efectos secundarios y riesgos a la salud, o porque están dando de mamar, no tienen relaciones sexuales o son poco frecuentes, o se oponen a la anticoncepción.

Las agrupaciones que promueven la planificación familiar dicen que necesitan recursos para «aumentar la demanda», es decir, para convencer a las mujeres de que usen anticonceptivos.

Entretanto, miles de mujeres mueren cada año por falta de mejoras en la atención de la salud materna. Los programas de salud reproductiva a menudo se centran en eliminar la maternidad, en vez de hacer que sea segura.

Eso puede ponerse peor si el término «derechos reproductivos» logra ser incluido en los nuevos objetivos. Esa expresión reemplaza el enfoque en resultados concretos y cuantificables por el de crear normas y modificar leyes. Mezcla medidas no polémicas con asuntos como el aborto, que hacen estallar debates divisivos desde el punto de vista político.

Agrupaciones como la del dr. Walley han sido rechazadas para subvenciones porque no ofrecen el aborto (que algunos denominan «derecho reproductivo») aun cuando el aborto conlleva riesgos para la salud y es especialmente peligroso para las mujeres en lugares donde el parto es riesgoso.

En 2012, los países descartaron toda mención a los «derechos reproductivos» para alcanzar el acuerdo de lanzó la iniciativa para desarrollar nuevos objetivos. Mientras que la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton criticó la omisión, otros diplomáticos denunciaron intentos de imposición de «puntos de línea roja» como el aborto, que entran en conflicto directo con las leyes nacionales.

 

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano