Congresista engaña sobre UNFPA y aborto
WASHINGTON, D.C. 8 de Mayo (C-Fam) En una audiencia sobre la reforma de la ONU en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos la semana pasada, la representante Madeleine Dean (D-PA) dio información falsa sobre el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el aborto.
Ella dijo al Subcomité de Supervisión e Inteligencia de Asuntos Exteriores de la Cámara que “hay desinformación sobre qué tipo de servicios de salud la agencia proporciona y no proporciona… ni el UNFPA ni ningún otro organismo de las Naciones Unidas ofrece abortos. Punto”.
Dean sostuvo un kit de suministros para el parto del UNFPA y dijo: “La administración [de Trump] debería avergonzarse” por recortar fondos a la agencia. El UNFPA reportó una pérdida de 377 millones de dólares en donaciones canceladas del gobierno estadounidense.
Los comentarios de Dean hacen eco a los argumentos del UNFPA: “El UNFPA no financia ni realiza abortos”.
Sin embargo, un solo ejemplo demuestra que estas afirmaciones del UNFPA y de la congresista Dean son falsas.
En 2017, el UNFPA proporcionó financiación al grupo de abortos Ipas para capacitar a los abortistas y realizar abortos en campamentos de refugiados en Bangladesh, donde vivían refugiados musulmanes Rohingya de Myanmar. Cinco años más tarde, en 2022, Ipas continuó ofreciendo “servicios integrales de salud sexual y reproductiva” en asociación con el UNFPA en 49 lugares.
En Bangladesh, el aborto es ilegal, pero existe una brecha inusual en la ley: un aborto en el primer trimestre realizado sin una prueba de embarazo previa se denomina “regulación menstrual” y es legal. Un informe anual de la oficina del UNFPA en Bangladesh afirma que en 2021, “las matronas apoyadas por el UNFPA… llevaron a cabo 2.122 procedimientos de regulación menstrual”.
Aparte de los tecnicismos legales, los procedimientos son idénticos excepto la prueba de embarazo, e Ipas se refiere a “regulación menstrual (como se conoce el aborto en Bangladesh)”, sin dejar lugar a ambigüedad.
Sin embargo, la promoción y provisión de abortos por parte del UNFPA a nivel internacional se extiende mucho más allá de Bangladesh. Su plataforma de adquisición, la Asociación de Suministros del UNFPA, ofrece aspiradores manuales, que se utilizan para realizar abortos quirúrgicos, así como misoprostol y mifepristona, los medicamentos utilizados en los abortos con medicación, por separado o en un paquete combinado.
El UNFPA también actúa como organismo rector en la aplicación del plan de servicios iniciales mínimos (MISP) en situaciones de crisis humanitaria. El MISP se actualizó en 2018 para incluir el aborto, no sólo la gestión de sus complicaciones, como uno de sus servicios principales. Un informe del UNFPA que evalúa la preparación de la MISP, publicado el mes pasado, incluye cuestionarios sobre la provisión de “atención segura al aborto”, incluyendo capacitación y “aclaración de los valores abortivos y transformación de actitudes”.
Estos talleres de “aclaración de valores” fueron promovidos originalmente por Ipas como una manera de desgastar las objeciones morales de los trabajadores médicos al aborto para expandir el número de proveedores y reducir el estigma.
Además del papel directo que desempeña el UNFPA en la promoción y provisión de abortos, también colabora con otros organismos de las Naciones Unidas para promover políticamente el aborto a nivel nacional e internacional. Al mismo tiempo que hace declaraciones vacías de respeto a la soberanía nacional, incluso en relación con las leyes sobre el aborto, el UNFPA ha adoptado una posición clara contra la penalización del aborto a nivel nacional. También promueve el lenguaje sobre “salud y derechos sexuales y reproductivos” en las resoluciones de la ONU -una frase que nunca ha sido aceptada ni definida en la Asamblea General, pero que sus defensores entienden como que incluye el aborto como un derecho.
El UNFPA se asoció recientemente con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ofrecer un curso en línea sobre “la integración de un enfoque basado en los derechos humanos a la atención integral del aborto”, que se basa en las directrices de la OMS sobre el aborto, que se oponen a cualquier barrera legal o práctica al acceso al aborto.
La representante Dean tenía razón sobre una cosa: hay desinformación acerca de la relación del UNFPA con el aborto. Desafortunadamente, ella optó por seguir desinformando en lugar de proporcionar información más precisa.
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