Desafíos de la nueva embajadora ante la ONU al ejecutar la política exterior provida de Trump

By Susan Yoshihara, Ph.D. | August 16, 2019

NUEVA YORK, 16 de agosto (C-Fam) El Senado de los EE. UU. confirmó la semana pasada a su diplomática principal ante las Naciones Unidas, Kelly Knight Craft. Ella enfrenta ahora varios desafíos importantes si ha de tener éxito en ejecutar la agenda internacional provida del presidente Trump.

El cambiante escenario de los derechos humanos internacionales amenaza al niño por nacer. Los expertos de la ONU, cuyo trabajo es defender los derechos de los más débiles y vulnerables, han puesto patas arriba el sistema de los derechos humanos. El año pasado, el principal organismo encargado de monitorear tratados, el Comité de Derechos Humanos, anunció que interpreta que el “derecho a la vida” incluye un derecho al aborto. La nueva embajadora USUN necesitará meter en cintura a los expertos desbandados, rechazando públicamente tales interpretaciones e insistiendo en que los expertos se remitan a sus mandatos.

La anterior embajadora USUN anunció que los EE. UU. se retirarían del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, diciendo que era un ambiente “tóxico”. Al mismo tiempo, dijo que los EE. UU. asumirían el manto de los derechos humanos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero esto podría tener el efecto de propagar la toxicidad existente en los organismos de derechos humanos de la ONU al Consejo de Seguridad –particularmente, a su trabajo sobre la mujer, la paz y la seguridad– y simultáneamente fallar en atacar el problema en su origen.

La ley humanitaria internacional –en otras palabras, las leyes de la guerra– se ha convertido en el nuevo campo de batalla para el debate político sobre el aborto. Dos resoluciones humanitarias anuales, en la Asamblea General y en el Consejo Económico y social, han evidenciado profundas divisiones a propósito del lenguaje de “salud sexual y reproductiva”.

Las resoluciones humanitarias subrayan la incrementada complejidad para detener el financiamiento a los grupos abortistas, lo que era más directo bajo las anteriores administraciones republicanas. Pese a que la administración Trump ha implementado la política de asistencia Protegiendo la Vida en la Salud Global y sostiene una apropiada noción de la Enmienda Helms a la asistencia internacional de los EE. UU., aún se hace cargo de la cuenta en beneficio de las agencias de la ONU, cuyos mandatos son establecidos por estas resoluciones. Craft deberá hacer frente al debate del aborto en el espacio humanitario.

Craft deberá también manejar una plantilla y una agenda de la ONU cada vez más influyentes en Ginebra, donde se origina buena parte de la política de derechos humanos y de salud global de la ONU; ambas afectan los asuntos provida. Un lugar en que el equipo de Craft puede marcar la diferencia es en el Examen Periódico Universal de los Estados Unidos, fijado para el próximo año en el Consejo de Derechos Humanos. Desde 2010, las naciones europeas han usado esta instancia para atacar la Enmienda Helms, alegando que viola las Convenciones de Ginebra. La instancia seguramente traerá consigo la ridiculización pública de una amplia gama de políticas domésticas e internacionales de los EE. UU. Craft tiene la oportunidad de llevar la pelea a la oposición, mediante una defensa férrea de los principios legales internacionales y de la soberanía nacional.

En su audiencia de confirmación en el Senado, Craft dijo que lo que la atrae al trabajo en la ONU es ayudar a los niños. Mantener el foco en la supervivencia y prosperidad de los niños está plagado de desafíos políticos, no obstante. La UNICEF ha, por cuarenta años, promovido como un mandato la Convención de los Derechos del Niño, que únicamente la ONU no ha ratificado. Aun más importante, la UNICEF promueve las controvertidas posiciones del organismo del tratado que monitorea la convención. El comité ha mandado a muchos países despenalizar el aborto para los niños y ha peleado por el acceso a tales servicios sin conocimiento –y mucho menos consentimiento– parental.

Para recuperar el terreno provida cedido durante la administración Trump, Craft necesitará atrincherarse y comprometerse en una diplomacia seria con estados miembros que comparten su parecer en orden a ganar apoyo. Esto requerirá de un liderazgo hábil sobre un equipo diplomático a menudo ambivalente respecto de la posición provida. Un liderazgo semejante puede que no obtenga titulares, pero le atraerá a Craft credibilidad como una líder efectiva en la ejecución de la agenda del presidente.