Editorial: Lo que esperamos del próximo embajador de EEUU ante la ONU

By Austin Ruse | December 7, 2018

NUEVA YORK, 7 Diciembre (C-Fam) Las cuestiones internacionales sobre vida y familia son parte del debate de la política exterior. La ONU, Europa, los EEUU y gobiernos de todo el mundo debaten diariamente estos asuntos, y tales políticas son aplicadas cada día en el mundo entero.

Sin embargo, el problema para aquellos que se preocupan por encima de todo acerca de estos temas es que son vistos como “asuntos de mujeres” y por tanto siempre permanecen en segundo plano frente a los asuntos que se ven como más críticos, como la paz y la guerra, las fronteras, el comercio y el armamento.

Nikki Haley, una verdadera provida, llegó a la ONU como embajador de los EEUU. Esto fue una ventaja y un inconveniente para nosotros. Como cualquier embajador de los EEUU, su atención se centraba en otros asuntos, en su caso, Corea, Irán, Israel. Su buena fe provida era sólida, por lo que ella no necesitaba emplear mucho tiempo en estas cuestiones; y ella dejó que aquellos que son hostiles a estas cuestiones negociaran en nombre de los EEUU.

Con la vista puesta en el futuro, la embajadora Haley se dedicó a aumentar su capacidad en política exterior. Si bien la administración tiene una política para luchar contra el aborto, al menos algunos de sus colaboradores y otros en el Departamento de Estado combatían la política o la ralentizaban o cedían en ella.

Los provida que trabajan exclusivamente en asuntos nacionales han alabado sin reservas a la embajadora Haley. Ellos se han contentado con apenas aceptar una “Política de la Ciudad de México” ampliada (* anunciada en dicha ciudad, significa que las ONG no deben realizar ni fomentar el aborto en otros países para poder recibir fondos de EEUU), prohibiendo que el dinero de los EEUU apoyen el aborto en el extranjero, y rescindiendo la financiación del Fondo de la Población de la ONU. Estos son asuntos importantes, sin duda, pero para aquellos que trabajan en ellos a tiempo completo no son suficientes, en absoluto suficientes.

Lo que tenemos que hacer es romper con las normas de la ONU que dan respaldo al aborto en los documentos negociados; este es el trabajo de cada día y significa que el embajador de los EEUU debe darle prioridad. Además, tenemos una oportunidad histórica para conseguir que esto ocurra. Los EEUU tienen una política que dirige a los negociadores de los EEUU para no aceptar los términos “salud reproductiva” en los documentos negociados. Si no se consigue su supresión, se les pide usar términos diferentes. En caso contrario, se les pide calificarlo para que el aborto no pueda ser incluido. Esta es una política por la que C-Fam ha trabajado durante años, y ahora es la política de los EEUU.

Debería entenderse que esta clase de política agresiva provida nunca sucedió durante la presidencia de George W. Bush. Ni siquiera pensaron en ella, pero el equipo de Trump lo hizo.

Debería entenderse que, a pesar de que las cosas de adultos como las armas y las fronteras, la paz y la guerra, son lo que más importa a los responsables políticos de EEUU, los europeos y sus aliados en Latinoamérica y la burocracia de la ONU ven el aborto como una de sus prioridades fundamentales. Ellos lucharán a muerte por este asunto.

Así que este es el terreno. Lo que necesitamos en un nuevo embajador de los EEUU es alguien que esté dispuesto a llevar a cabo la política existente sobre “salud reproductiva”. Esta persona no necesita ser un genuino provida. Pero es preciso que esta persona deba nombrar personal específico que entienda la importancia de este asunto y que sean valientes en llevarlo adelante. El embajador debe estar dispuesto a ofrecer a esta persona todo su apoyo en la inevitable tormenta que se producirá.

La política de Ciudad de México no es suficiente. Revertir las normas del aborto lo es todo.