El concepto totalmente falso de la «necesidad insatisfecha» de anticonceptivos

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2015

NUEVA YORK, 10 de abril (C-Fam) Mientras la ONU da toques de brillo a su ambicioso plan mundial para poner fin a la pobreza, la atención se traslada de lo político a lo técnico: ¿cómo medir el progreso y garantizar que las metas estén bien definidas?

Los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ofrecen una oportunidad para reevaluar los «indicadores» o parámetros para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que se vencen y efectuar cambios donde sea pertinente. Un indicador saliente («necesidad insatisfecha» de planificación familiar) fue polémico cuando se lo aprobó en un comienzo y se ha vuelto aun más controvertido en manos de los activistas.

El concepto de «necesidad insatisfecha» surgió a raíz de espantosos programas de control demográfico que esterilizaban a la fuerza y abortaban a los hijos de las mujeres pobres. La «necesidad insatisfecha» fue un intento de encontrar afinidades entre los defensores de los derechos de la mujer y las agrupaciones de control demográfico. Según se encuentra definida en los ODM, la «necesidad insatisfecha» se refiere a mujeres casadas, probablemente fértiles, que manifiestan preferencia por no tener un hijo en los próximos dos años y que actualmente no usan anticonceptivos modernos.

Los críticos indicaron que una definición tal era inadecuada ya que excluía a las mujeres que ponen objeciones al uso de anticonceptivos por cuestiones de salud, religiosas o de otra índole. Otros se quejaron de que la definición de métodos modernos excluyera los métodos naturales basados en el conocimiento del momento de fertilidad pese a su alto nivel de precisión y de satisfacción del usuario.

Resulta muy revelador observar con más detalle el método empleado para medir la «necesidad insatisfecha».

Si bien las actitudes de las mujeres hacia la maternidad y el uso de anticonceptivos pueden estar relacionadas, de ninguna manera son equivalentes. Antes de 2003, a las mujeres encuestadas que manifestaban el anhelo de espaciar los nacimientos se les hacía una pregunta complementaria sobre cuán intenso era su deseo de evitar el embarazo.

Muchas de ellas decían que sería un problema menor o que no sería problema en absoluto si se enteraban de que estaban embarazadas en las semanas siguientes. Esa pregunta de encuesta ya no se hace, con lo cual se reduce un asunto complejo a un simple sí o no.

Cuando se preguntó a las mujeres clasificadas como poseedoras de una «necesidad insatisfecha» por qué no usaban anticonceptivos, a muchas les preocupaba sus efectos secundarios, se oponían a usarlos por cuestiones religiosas o de otra clase, o mencionaban como motivo que estaban dando de mamar o que sus relaciones sexuales eran poco frecuentes. En realidad, solo entre el 4 y el 8% de las mujeres casadas con «necesidad insatisfecha» en los países en desarrollo dijeron que no podían acceder a los anticonceptivos modernos.

Por todas partes se informa que 225 millones de mujeres a nivel mundial tienen «necesidad insatisfecha» de planificación familiar. Un informe reciente del instituto proabortista Guttmacher y del Fondo de Población de las Naciones Unidas exige 9.400 millones de dólares anuales para atender esa «necesidad». Este pedido se basa en el supuesto de que «todas las mujeres con necesidad insatisfecha usarían anticonceptivos modernos», pese a sólidas evidencias de que muchas de esas mujeres no tienen la intención de hacerlo.

La «necesidad insatisfecha» no mide el acceso de la mujer a los anticonceptivos o el deseo de usarlos. Pero la mayoría de las principales organizaciones que promueven la planificación familiar utilizan la «necesidad insatisfecha» como sinónimo de «falta de acceso» a la anticoncepción.

Planned Parenthood incluso puso un cartel publicitario en la transitada Times Square de Nueva York que asegura: «Más de 200 millones de mujeres quieren acceso a los anticonceptivos pero no pueden conseguirlo».

Pese a este cuestionable antecedente, un indicador propuesto para medir el éxito de los nuevos objetivos de la ONU es la «demanda satisfecha» de planificación familiar. Esto perpetúa el mismo problema subyacente de la «necesidad insatisfecha»: supone que posponer la maternidad es equivalente a querer anticonceptivos.

Y remitirá miles de millones de dólares a los defensores de la planificación familiar y a sus proveedores para alcanzar una meta difícil de alcanzar: que cada mujer a la que se apunta, lo quiera ella o no, use anticonceptivos.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano