Ex funcionaria de la ONU convierte a Chile en campo de batalla abortista

By Wendy Wright | 2015

NUEVA YORK, 13 de febrero (C-Fam) Cuando la presidente chilena Michele Bachelet firmó el mes pasado una propuesta para el Congreso con el objeto de legalizar el aborto, el evento fue televisado y se convirtió en noticia internacional.

Los defensores del aborto del exterior de Chile habían apuntado al país (uno de los seis con prohibición total del aborto). Bachelet, ex directora del organismo de la ONU para la mujer, asumió la postura de ellos y afirmó que las leyes de su nación «constituye[n] un incumplimiento inequívoco de las obligaciones internacionales contraídas por el Estado de Chile».

El proyecto de ley de Bachelet permitiría el aborto hasta la semana doce de gestación en mujeres de más de 18 años si peligra la vida de la madre, si el bebé tiene pocas probabilidades de vida después de nacer o en casos de violación. 

Las jóvenes de entre 14 y 17 años precisarían el consentimiento de los padres. El aborto hasta las dieciocho semanas en niñas menores de 14 años se permitiría con autorización de un tribunal civil.

Amnistía Internacional calificó el proyecto de «punto de partida»`.

En 2011, cuando Bachelet era directora de ONU Mujeres, un grupo de expertos publicó un análisis que desentrañaba que el derecho internacional no establece el derecho al aborto. Los Artículos de San José son para personas «que están siendo presionadas por personal de la ONU y otros que dicen equivocadamente que el derecho internacional exige a los gobiernos que revoquen las leyes nacionales que protegen a los seres humanos» del aborto.

Durante este tiempo, la ONU estuvo envuelta en el debate sobre si la legalización del aborto mejora la salud materna. Un estudio sin precedentes descubrió que después de que el aborto fue prohibido en Chile en 1989, la tasa de mortalidad materna cayó en picada en casi un 70%.

Los provida chilenos previeron el proyecto de ley de Bachelet. Están organizando seminarios, marchas, testimonios y donaciones de pañales. Se presentó en el Congreso días antes del evento de Bachelet un proyecto de ley para brindar apoyo integral, hasta dos años después del nacimiento del bebé, a madres con embarazos vulnerables o de alto riesgo.

«En la actualidad recurrir al aborto parece la solución fácil», dijo la legisladora Paulina Núñez. «Queremos políticas que apoyen la vida y a las madres que se encuentran padeciendo en estas situaciones», coincidió la legisladora María José Hoffman.

El mes pasado, el dr. Jorge Becker testificó ante una reunión conjunta de las comisiones de salud del Senado y de la Cámara de Diputados. Becker fue ginecólogo y obstetra en España, donde el aborto en un principio se permitía en las mismas tres circunstancias, «pero hoy es aborto por cualquier motivo».

El dr. Jorge Ignacio Sánchez dijo a las comisiones que los médicos atienden tanto la salud de la madre como la de los bebés y los derechos humanos. Nadie sabe cuánto vivirá una persona después de nacida, y, en el caso de violación, es peor sumar otra agresión al cuerpo de la mujer, añadió.

«Estamos buscando formas positivas de ayudar a las mujeres vulnerables», dijo a Friday Fax Elizabeth Bunster de Chile Es Vida. Criticó a los «aliados internacionales» de Bachelet, quienes «se involucran en decisiones que afectan a nuestro país con intereses ocultos y mentalidad colonial».

Bachelet encendió la furia en Chile durante su primer período como presidente antes de su trabajo en ONU mujeres, cuando hizo que la píldora del día después estuviera disponible gratuitamente en hospitales estatales para niñas de tan solo 14 años sin que se notifique a los padres.

La píldora del día después es «un caballo de Troya diseñado para preparar el terreno para la legalización del aborto», dijo un alcalde.

En 2013, los defensores del aborto aprovecharon la tragedia de una niña de 11 años que quedó embarazada tras haber sido violada por la pareja de su madre en Chile. Bachelet sostuvo que el aborto era «la solución correcta». La niña, no obstante, dijo que quería el bebé.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano