Human Rights Watch presiona por el aborto mientras Ecuador intensifica enfoque profamilia

By Wendy Wright | 2015

NUEVA YORK, 1 de mayo (C-Fam) Una agrupación de derechos humanos está tergiversando el derecho internacional al gobierno ecuatoriano para modificar las políticas de aborto del país. Al mismo tiempo, el Presidente de Ecuador tilda al aborto de «traición» y está cambiando lo que él llama el «hedonismo» de la planificación familiar por valores profamilia y impulsados por los padres.

Human Rights Watch dijo la semana pasada a un político clave en una carta que «impulse un proceso de reforma legislativa para que Ecuador cumpla con sus obligaciones jurídicas internacionales de derechos humanos» referentes al aborto. La agrupación llega a admitir que estas obligaciones no son más que sugerencias de los funcionarios de la ONU; aun así, insiste en que son vinculantes para los Estados Miembros. 

Pero los expertos disienten. El requerimiento de la agrupación de «legalizar el aborto en un gran número de casos carece de fundamento» en tratados de la ONU o cualquier otra convención jurídicamente vinculante de la Ecuador es parte, dijo Teresa Collett, profesora de derecho de la Universidad Saint Thomas.

«A pesar de las continuas y agresivas iniciativas por parte de ciertas naciones occidentales y de activistas internacionales, la legalidad del aborto inducido sigue siendo estrictamente una cuestión de derecho interno», afirmó Collett.

Las restricciones al aborto «vulneran diversos derechos humanos de la mujer», incluyendo los derechos a la «vida» y a «no ser sometida tratos crueles, inhumanos o degradantes», escribió Human Rights Watch al dr. Mauro Andino, que preside el Comité de Justicia de Ecuador.

La semana pasada, Andino citó la recomendación de un comité de la ONU como motivo para cambiar la edad de consentimiento para el matrimonio o la unión civil en Ecuador.

La constitución ecuatoriana protege la vida desde la concepción. Su código penal da lugar a excepciones si el embarazo pone en peligro la vida de la madre, o en caso de riesgos para la salud que carecen de tratamiento, o si una mujer discapacitada mental queda embarazada producto de una violación.

Una encuesta del Centro de Investigación Pew efectuada en 2014 arrojó que el 95% de los protestantes y el 84% de los católicos de Ecuador dicen que el aborto está mal desde el punto de vista moral.

Human Rights Watch y Planned Parenthood Global intensificaron su campaña diciendo a Ecuador que legalizara el aborto a comienzos de este año cuando le tocó el turno al país de presentarse ante un comité de derechos de la mujer en la ONU. Las dos agrupaciones solicitaron al comité que dijera a Ecuador que eliminara toda restricción e hiciera que el aborto tuviera fácil acceso.

Este comité, compuesto de defensoras de los derechos de la mujer por cuenta propia, supervisa el cumplimiento del tratado de la ONU sobre la mujer, conocido como CEDAW por sus siglas en inglés, por parte de los países. Este comité claramente presiona a los países en asuntos que no figuran en el tratado, como la legalización de la prostitución y el aborto.

Una miembro del comité preguntó a Ecuador si los límites al aborto «podrían equivaler a la tortura y al trato inhumano».

«Siempre que hemos consultado a los ciudadanos sobre el aborto, la inmensa mayoría rechaza la eutanasia prenatal», dijo Rafael Correa, presidente de Ecuador, cuando Human Rights Watch y Planned Parenthood presionaron al país anteriormente.

«Que hagan lo que quieran, yo jamás aprobaré la despenalización del aborto», sostuvo Correa. «[C]ualquier cosa que se aparte de esa línea [defender la vida desde la concepción] simplemente es traición».

En noviembre pasado, Correa designó a Mónica Hernández, que privilegia un abordaje centrado únicamente en la abstinencia, para dirigir un programa nacional de planificación familiar.

El organismo había cometido errores al apartar la familia en la política pública para prevenir el embarazo adolescente, sostuvo hace poco Correa. La estrategia se «basaba en el hedonismo más puro y más vacío: el placer por el placer. Ahora la estrategia se fundamenta en valores».

«La base de la sociedad no es el centro de salud», indicó, «es la familia. La estrategia estaba totalmente equivocada. Hay que capacitar a los padres. El remedio era peor que la enfermedad. Se rompía el vínculo con la familia».

«Muchos creen que todo es el problema del Estado», afirmó Correa. «En la educación en valores, es la familia la principal escuela. Se tiene que hablar de formación en valores y eso se da en la familia. Padres de familia, en ustedes hay una gran responsabilidad».