La ONU intenta acelerar la aceptación LGBT y el acceso al aborto, nuevamente

By Stefano Gennarini, J.D. | 2017

NUEVA YORK, 24 de febrero (C-Fam) La burocracia de la ONU está intentando de nuevo acelerar la adopción de cientos de indicadores estadísticos para medir el progreso en los objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas, sin dar tiempo a que los órganos políticos de las Naciones Unidas los revisen.

La Comisión de Estadística de las Naciones Unidas puede que adopte un conjunto global de indicadores que, entre otras medidas controversiales, incluyen la aceptación social de la homosexualidad, el acceso al aborto para adolescentes sin el consentimiento de los padres y la disponibilidad de educación sexual integral para evaluar el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Después de fracasar el año pasado, la burocracia de la ONU está tratando una vez más de empujar los indicadores por medio de la aprobación con tan sólo dos semanas previo a que la Comisión decida y sin una sola sesión de negociación.

La Comisión, integrada por expertos técnicos que sólo acuden a la sede de la ONU una vez al año y no están familiarizados con las negociaciones de las Naciones Unidas, se negó a adoptar los indicadores el año pasado después de que los delegados de la ONU hubiesen pasado los últimos cinco años negociando minuciosamente los nuevos objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas.

Se entendió que la adopción no era posible por parte de la Comisión, en primer lugar porque el acuerdo de la Asamblea General por el que se establecían los objetivos de desarrollo sostenible obligaba a la Comisión a “acordar” los indicadores en lugar de “adoptarlos”. Se supone que los objetivos deben ser acordados por los órganos políticos más altos y representativos de la ONU, la Asamblea General y el Consejo Económico y Social.

La burocracia de la ONU, que ha invertido fuertemente en el desarrollo de los indicadores desde 2014, quiere que los indicadores sean adoptados este año en una resolución sobre estadísticas globales. La resolución también daría poder a los burócratas y estadísticos de la ONU para cambiar los indicadores después de su adopción y sin el acuerdo de los gobiernos.

Pero a la Comisión no se le dio autoridad para aprobar ni siquiera recomendar la adopción de los indicadores por la Asamblea General -un juicio político intrínseco que nunca fue asignado a los estadísticos a diferencia de los aspectos de fortalecimiento de la capacidad de la resolución, que siempre han sido abordados en conjunto con los estadísticos.

La metodología propuesta para los indicadores más controversiales sigue sin resolverse.

Los indicadores penalizarían a los países donde los actos homosexuales están prohibidos, el aborto y la anticoncepción no se dan a menores sin el consentimiento de los padres, y donde las mujeres deciden no usar métodos anticonceptivos.

Los indicadores de las metas 10.3 y 16b utilizan la “percepción de la discriminación” como una medida de la inclusión social, una medida que sería puramente subjetiva y probablemente utilizada para orientar a los pueblos tradicionales ya sus gobiernos.

El indicador del objetivo 5.6 sobre “acceso a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos” utiliza leyes que garantizan el aborto para medir el progreso. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) recomienda ir tras los países que no permiten a las niñas el acceso al aborto sin el consentimiento de los padres. UNFPA también recomienda medir el acceso de las niñas de hasta diez años.

El indicador para el objetivo 3.7 sobre el acceso a los “servicios de salud sexual y reproductiva” pretende medir la “necesidad satisfecha para la planificación familiar”. Esto penalizaría a los países donde las mujeres no usan la anticoncepción porque quieren tener hijos, se oponen a la anticoncepción por motivos religiosos o simplemente no usan la anticoncepción por las consecuencias negativas para la salud y su propia ambivalencia con respecto a la concepción de un niño.

La metodología propuesta para otros indicadores también utiliza de manera controversial el rendimiento del sistema de derechos humanos de la ONU y la contribución de las organizaciones no gubernamentales para medir el progreso en la agenda.