Los expertos de la ONU advierten del precipicio de fertilidad del COVID-19 en el Día Mundial de la Población

By Stefano Gennarini, J.D. | July 16, 2021

NUEVA YORK, 16 de Julio (C-Fam) Los expertos demográficos de la ONU se están preguntando si la espiral decreciente de fertilidad empeorada por la pandemia de COVID-19 puede ser irreversible, una conclusión que podría tener implicaciones de largo alcance para las predicciones de población y para la política social y económica.

La fertilidad está en caída libre en todo el mundo tras la pandemia de COVID-19, la cual ha reducido aún más las ya bajas tasas de natalidad en la mayoría de los países. Algunos, como España y Perú, han visto un 20% de descenso en fertilidad de 2020 a 2021. Los demógrafos de la ONU reflexionan si deberían revisar todas las predicciones de población futuras, o simplemente tratar la caída de fertilidad causada por la pandemia de COVID-19 como una “irregularidad”, durante un seminario web hospedado por la división de población de la ONU y el fondo de población de la ONU esta semana.

“La verdadera cuestión es si es a largo plazo, o un punto de inflexión, o si cambiará esencialmente las decisiones de la gente para el futuro…” dijo el cabeza de los demógrafos de la ONU John Wilmoth.

Concluyó que “no hemos oído ningún argumento convincente de que esto cambiará las tendencias de fertilidad a largo plazo”. El hallazgo es significativo porque la division de población que Wilmoth dirige calcula las predicciones de población y merece la confianza del mundo entero para planificar políticas nacionales e internacionales. Pero no todos los ponentes que hablaron en el evento parecían estar de acuerdo con esta conclusión.

“Mi parecer es que la pandemia es un factor adicional que acelera el proceso hacia el crecimiento cero y la despoblación”, dijo el demógrafo Chino Gu Baocheng. “Puede llegar antes de lo esperado”.

Baocheng habló del relajamiento en las políticas chinas de control de la población a comienzos de año para permitir tres hijos por familia, como una respuesta a la alarmante baja fertilidad de China. La fertilidad ha bajado a 1,3 hijos por mujer en China, lo cual está por debajo de la tasa de reemplazo. Con la contribución de la pandemia de COVID-19, solamente 12 millones de niños nacieron en China en el año 2020, 2 millones menos que el año previo. Baocheng también hizo notar que los abortos han saltado desde 6 millones a 9 millones en el mismo año.

Los ponentes también discutieron las desigualdades económicas y cómo afectan a la fertilidad. Aquellos que tuvieron niños durante la pandemia y su periodo inmediatamente posterior lo hicieron tanto porque o bien tuvieron los medios económicos para tener más niños o porque no se podían permitir la contracepción y el aborto para impedir sus nacimientos, de acuerdo a los expertos.

Las mujeres con trabajos mal pagados e inestables optaban por no tener niños durante y después de la pandemia, de acuerdo a Letizia Beccarini de la Universidad Bocconi de Milán.

Asimismo, la brasileña Suzana Cavenaghi subrayó la importancia de hacer los cuidados prenatales, maternos y neonatales accesibles a todas las mujeres. Ella lamentó la alta tasa de nacimientos por cesáreas en su país. “Si eso no cambia, la gente estará temerosa de tener niños”, subrayó.

Por otra parte, Deda Ogum Alangea de la Universidad de Ghana advirtió con cautela de la posibilidad de un “baby boom” entre adolescentes y poblaciones pobres que no no tenían acceso a la to contracepción y el aborto. A pesar de sonar como una nota alarmante, Ogum Alangea pudo solamente citar pruebas circunstanciales para sus miedos por una falta de información de estadísticas vitales de países Africanos.

“No somos capaces de cuantificar lo que sería el efecto inmediato”, dijo.

La perspectiva de una explosión demográfica en Africa, sin embargo no confirmada por la evidencia disponible, hizo saltar las alarmas para el fondo de población de la ONU, quien copatrocinaba el seminario web.

Rachel Snow, demógrafa jefe del fondo de la ONU concluyó el evento llamando a asegurar que los gobiernos consideren los servicios de salud reproductiva como esenciales”.