Los socialistas europeos quieren hacerse con el control del Foro de la Mujer de la ONU

By Iulia-Elena Cazan | 2026

NACIONES UNIDAS, 27 de marzo (C-Fam) El Grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D) en el Parlamento Europeo quiere trasladar la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU (CSW, por sus siglas en inglés) de Nueva York a Europa. Buscan trasladar la comisión anual fuera de la sede de la ONU debido al gran éxito que han tenido los grupos conservadores al bloquear sus esfuerzos allí.

“A medida que el giro global hacia la derecha amenaza directamente décadas de progreso en los derechos de las mujeres, la Unión Europea debe dar un paso adelante y liderar. Si las políticas estadounidenses impiden celebrar la próxima sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU en Nueva York, la UE debe estar preparada para acogerla en Europa”, ha declarado el Grupo S&D.

El Grupo S&D es el segundo grupo político más grande de la Unión Europea, con 137 eurodiputados y representación en todos los comités de la UE.

“No podemos permitir que el foro más importante del mundo sobre los derechos de las mujeres se convierta en víctima colateral de la ideología de extrema derecha”, ha dicho Lina Gálvez, miembro del grupo S&D y presidenta del comité FEMM.

La CSW es una de las reuniones anuales más grandes de la ONU; reúne cientos de eventos paralelos y culmina con un documento final de resultados negociado por los Estados miembros. Este año, Estados Unidos votó en contra del documento, citando su polémica terminología que ampara el derecho al aborto y una concepción no binaria del género.

“Ideología de extrema derecha”, “reacción en contra”, “antigénero” y “antiderechos” son algunas de las etiquetas que utiliza la Unión Europea en la ONU para referirse a los grupos conservadores que rechazan la definición del aborto como derecho humano y que se oponen a la ideología de género.

Durante la CSW de este año, los países europeos organizaron múltiples eventos en los que advirtieron contra los grupos Provida y Profamilia y compartieron estrategias sobre cómo hacerles frente.

“Los líderes autoritarios y los movimientos de extrema derecha están atacando los derechos sexuales y reproductivos, desmantelando la igualdad de género y dejando sin financiación a las organizaciones de mujeres. Esto es cuestión de poder: se trata de llevar a las mujeres de vuelta al silencio y a la dependencia”, ha declarado Heléne Fritzon, vicepresidenta del S&D responsable de Feminist Europe.

La CSW se ha celebrado en la ONU durante más de 32 años y se originó a raíz de la Conferencia de Beijing sobre la Mujer de 1995, una de las conferencias mundiales que movilizó a los grupos provida y profamilia para involucrarse en las negociaciones de la ONU. La propuesta de trasladar la CSW fuera de Nueva York es un intento de silenciar o, en su defecto, marginar a las organizaciones civiles conservadoras, muchas de las cuales cuentan con una escasa financiación y tienen su sede en Estados Unidos.

Las delegaciones más pequeñas del Hemisferio Sur, que normalmente se oponen a la terminología progresista de la ONU en materia de aborto y de ideología de género, suelen advertir en contra de los traslados de foros importantes a Europa, ya que carecen de recursos para tener la misma presencia y capacidad de negociación que tienen en Nueva York.

Como parte de su agenda reformista, la ONU ya está trabajando en trasladar varias agencias clave fuera de Nueva York. UN Women, UNICEF y UNFPA tienen previsto trasladarse a Nairobi, Kenia, antes de finales de 2026, mientras que UNDP busca trasladarse a Alemania.

La ONU indica que las restricciones presupuestarias y el impulso por la descentralización son las motivaciones principales para los traslados, incluido el deseo de reemplazar los enfoques centralizados por soluciones localizadas. Sin embargo, los críticos argumentan que el enfoque “de arriba abajo”, incluida la promoción del aborto y la ideología de género, no solo podría persistir sino empeorar, debido a una menor transparencia y supervisión pública, así como la posibilidad de que las agencias actúen en “compartimentos estancos” cuando están separadas de la Sede de la ONU en Nueva York.