Nuevas normas jurídicas de la ONU beneficiarán el activismo judicial

By Stefano Gennarini, J.D. | 2015

NUEVA YORK, 14 de noviembre (C-Fam) Nuevas directrices de la ONU para determinar el derecho internacional consuetudinario amenazan con desencadenar un aluvión de litigios y activismo judicial en todo el mundo.

La Comisión de Derecho Internacional presentó a la Asamblea General el proyecto de una serie de principios para identificar qué constituye derecho internacional consuetudinario. En sus recomendaciones, la Comisión parece bajar el nivel al determinarlo.

Una norma internacional consuetudinaria vinculante existe cuando los estados realizan una determinada práctica de forma generalizada y lo hacen como obligación jurídica. La norma consuetudinaria puede obligar a los países incluso no habiendo un tratado. La piratería, por ejemplo, fue reconocida como violación del derecho internacional consuetudinario incluso antes de que hubiera un acuerdo que la prohibiera.

La identificación de tales normas siempre se ha entendido como un trabajo muy difícil que debe emprenderse con moderación, aun cuando los reclamos de leyes internacionales consuetudinarias se han multiplicado.

En apariencia, las nuevas pautas adoptan una metodología tradicional para la identificación de nuevas normas internacionales. Exigen el mismo procedimiento de dos pasos para determinar nuevas normas, es decir, la práctica general de los estados y el entendimiento de una obligación jurídica. Pero las directrices modifican esto y han hecho que el requisito de la práctica sea bastante fácil de cumplir. En pocas palabras, parecen haber reducido el número de estados requerido para demostrar la existencia de una práctica estatal general o universal.

En vez de exigir que la práctica de los estados sea casi universal, si no universal, como muchos creen que debería ser el caso, la comisión solo solicita que sea lo «suficientemente generalizada y representativa» siguiendo el ejemplo de la Corte Internacional de Justicia.

Incluso el actual gobierno progresista de los Estados Unidos discrepó de este abordaje y dijo a la comisión que «requisitos estrictos para la práctica amplia y casi uniforme de los Estados, incluyendo a los Estados especialmente afectados» deberían precisar la actual redacción del proyecto.

Estados Unidos también se quejó del «tenor» general de las leyes y de la posibilidad de que pudieran «inducir al error», y discrepó de que deba darse mucho peso a resoluciones no vinculantes y otras disposiciones de organizaciones internacionales, como la ONU, como prueba de nuevas normas consuetudinarias.

«Al invitar a los lectores a hallar pruebas de una norma internacional consuetudinaria en una amplia gama de fuentes», dijo Estados Unidos, las directrices pueden insinuar que el derecho internacional vinculante «se crea o infiere con facilidad».

Varias delegaciones hicieron eco de estas inquietudes sobre el uso de resoluciones no vinculantes y fallos judiciales extranjeros para establecer nuevas normas consuetudinarias.

El proyecto asimismo amplía las áreas del derecho sujetas a la creación de normas consuetudinarias.

Los principios se aplicarían igualmente a todas las áreas del derecho internacional, tanto aquellas que abordan las relaciones entre los estados que tradicionalmente se asocian con las normas internacionales consuetudinarias, como los conflictos limítrofes, el derecho del mar, las relaciones consulares, así como áreas del derecho internacional en las que se efectuaron reclamos relativos al derecho internacional consuetudinario en las últimas décadas pero que fueron recibidos con escepticismo y están menos resueltos, como la legislación de derechos humanos.

Las iniciativas para bajar el nivel en la determinación del derecho internacional consuetudinario han estado en marcha desde hace varias décadas, y normalmente fracasan debido a inquietudes en torno abusos y frivolidad.  Las directrices de la Comisión de Derecho Internacional una vez más suscitan el fantasma de pleitos inescrupulosos y extralimitaciones judiciales para establecer nuevas obligaciones internacionales, incluyendo el derecho humano al aborto.

El proyecto de principios, que emana de uno de los órganos con mayor autoridad en materia de derecho internacional (quizás solo se ve superado por la Corte Internacional de Justicia) pretende resolver interrogantes generalizados sobre lo que sin duda es el área más irresoluta del derecho internacional, y su posible influencia no puede ser subestimada.

Los dieciséis principios hasta ahora determinados por la comisión aparentemente fueron redactados para asistir a abogados y jueces al exponer y decidir sobre demandas relativas al derecho internacional consuetudinario.

El próximo paso del proyecto es elaborar notas explicativas pormenorizadas para cada principio para el próximo verano, cuando se espera que la comisión concluya las directrices.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano