Obispos católicos condenan al embajador estadounidense en República Dominicana

By Austin Ruse | 2016

WASHINGTON D.C., 25 de marzo (C-Fam) Los obispos católicos de la República Dominicana reaccionaron con vehemencia ante la promoción asuntos homosexuales por parte de los Estados Unidos. Una carta publicada la semana pasada condena el accionar del activista homosexual que es embajador estadounidense en su país.

Además de ser el embajador de los Estados Unidos en un país de mayoría católica, James «Wally» Brewster financia el Partido Demócrata y es activista homosexual ligado a la organización anticristiana Human Rights Campaign.

La carta de los obispos habla de la «profunda preocupación y malestar  que ha provocado en una parte importante de la sociedad, y en nosotros también, las actuaciones del Embajador de Estados Unidos, James Brewster, desde su llegada a nuestra tierra».

Los prelados acusan a Brewster de acercarse a «nuestra niñez en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras actividades juveniles e infantiles exhibiendo al Señor Bob Satawake como su esposo. Esto ha causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen el derecho a definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una intromisión de valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus hijos».

Los obispos, a su vez, denuncian que Brewster se extralimita en sus funciones al inmiscuirse en asuntos sociales internos de la República Dominicana «violando tanto la Constitución de la República como la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas».

Brewster tiene una clara justificación para su conducta porque el gobierno de Obama ha convertido la agenda homo- y transexual en parte central de su política exterior. De hecho, en un discurso reciente ante la anticristiana Human Rights Campaign, la Embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Samantha Powers, dijo que la agenda LGBT ha sido «entretejida en el ADN de la política exterior estadounidense». Esto ha dado lugar a que se celebren fiestas homosexuales en embajadas estadounidenses de países musulmanes, a que la bandera homosexual del arco iris flamee en las embajadas de los Estados Unidos, y a que los embajadores de ese país se inmiscuyan directamente en los asuntos internacionales de naciones extranjeras. Estados Unidos incluso canceló ejercicios militares de suma importancia con un aliado africano porque el gobierno no apoya a los gais.

Indigna de forma particular a los obispos que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional haya ofrecido dinero a candidatos a cargos políticos que apoyen la homosexualidad. «Ofrecer dinero para financiar a candidatos que estén dispuestos a promover su agenda es una violación a la soberanía nacional y a sus leyes electorales y representa un chantaje grave hacia la política nacional», sostuvieron los prelados.

También insisten en que su queja no es en contra de la persona de Brewster y su pareja, a quienes respetan, ni en contra de su atracción homosexual. «Lo que rechazamos es el abuso de poder en su modo de actuar, que es contrario a sus competencias como embajador y, como hemos dicho ya, viola las leyes internas del país y las leyes internacionales de la diplomacia».

La carta aparece en el momento en el que el tema de la homosexualidad se torna candente en las Naciones Unidas. Continúa el empecinamiento en que la «orientación sexual y la identidad de género» sean incluidas en los documentos de la ONU y elevados a la categoría de no discriminación en el derecho internacional, junto con protecciones de gran tradición tales como la libertad de culto y de expresión. Hasta ahora, la Asamblea General ha rechazado completamente tales exigencias, ya que la mayoría de los países ven de forma negativa las reivindicaciones de los defensores de la homosexualidad.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano