“ONU Mujeres” quiere silenciar el lenguaje cotidiano

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WASHINGTON, D.C., 3 de julio (C-Fam) La agencia de las Naciones Unidas para las mujeres está pidiendo medidas enérgicas para limitar el sesgo de género en la tecnología de inteligencia artificial, antes de una cumbre global sobre IA a principios de julio, argumentando que las restricciones a la expresión son necesarias para contrarrestar el discurso del odio.

ONU Mujeres advirtió que los modelos de IA están “reescribiendo la realidad” y “se ha encontrado que asocian consistentemente a las mujeres con ‘hogar’, ‘familia’ e ‘hijos’, y a los hombres con ‘negocios’, ‘ejecutivo’, ‘salario’ y ‘carrera'”.

Sin embargo, dado que los grandes modelos de lenguaje se entrenan con enormes cantidades de material generado por humanos, probablemente sólo reflejan la realidad — es ONU Mujeres quien quiere reescribirla.

“[Los modelos de IA] no sacaron ese sesgo de la nada, en realidad lo sacaron de nosotros”, dijo Jayathma Wickramanayake, asesora principal de políticas de ONU Mujeres. Pidió que las plataformas tecnológicas “incorporen la igualdad de género y los derechos y experiencias de mujeres y niñas en cada etapa del ciclo de vida de la IA: desarrollo, despliegue, gobernanza. Fomentar la igualdad de género desde el principio”.

Además de perpetuar el sesgo, ONU Mujeres también planteó la preocupación de que se estuviera utilizando la IA para difundir “violencia en línea” contra las mujeres y las niñas.

“Algunas investigaciones y algunos estudios en todo el mundo muestran que los hombres más jóvenes se están volviendo más conservadores que la generación anterior”, dijo Kalliopi Mingeirou de ONU Mujeres.  “Se oponen cada vez más a los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Esta es una tendencia.”

Los comentarios de Mingeirou se pronunciaron en el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso del Odio, el 18 de junio, una celebración creada en 2021.

No existe una definición internacionalmente acordada de “discurso de odio”. El derecho internacional relativo a los derechos humanos prohíbe la “incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia”, pero la definición de trabajo de las Naciones Unidas de “discurso de odio”, que sigue siendo controvertida, es mucho más amplia.  Esta definición no vinculante de “discurso de odio”, creada por burócratas de la ONU, es “cualquier tipo de comunicación en el habla, la escritura o la conducta que ataca o utiliza un lenguaje peyorativo o discriminatorio con referencia a una persona o un grupo sobre la base de quién son; en otras palabras, basado en su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otro factor de identidad”.

Debido a su amplia protección constitucional de la libertad de expresión, Estados Unidos es una de las voces más fuertes contra la censura en la ONU, particularmente bajo el gobierno de Trump.  El apoyo al concepto de “discurso del odio” proviene de países alineados con la Unión Europea y también de países musulmanes, aunque por razones muy diferentes. Los gobiernos musulmanes utilizan el “discurso de odio” para prohibir la falta de respeto hacia los símbolos religiosos en línea con sus leyes sobre la blasfemia. Los países occidentales progresistas utilizan restricciones al “discurso de odio” para prevenir la radicalización, suprimir la desinformación y apoyar las protecciones para grupos raciales y otras minorías, incluidos aquellos que se identifican como LGBTQ+.

La definición de trabajo de la ONU del “discurso de odio” claramente se alinea con el enfoque de los países occidentales.

Si bien es evidente que se puede abusar de la IA para causar daños, como por ejemplo mediante la creación de pornografía falsa utilizando imágenes de personas reales, las agencias de la ONU que buscan crear una política global en torno a la IA no se centran sólo en los casos más extremos.  Para ONU Mujeres, cualquier diferencia observable entre hombres y mujeres en la sociedad debe ser considerada como evidencia de sesgo y discriminación.  Por lo tanto, argumentan que se debe obligar a la IA a presentar el mundo no como es, sino como ellos quieren que sea.  Si tienen éxito, el señalar que hay diferencias entre los sexos -y que sólo hay dos- podría resultar en censura o incluso acusaciones de “discurso del odio”.