Partidarios del aborto afirman que EE.UU. necesita supervisión internacional.

By Rebecca Oas, Ph.D. | 2020

WASHINGTON D.C., 18 de diciembre (C-Fam) Los líderes pro aborto están reclamando de la administración entrante de Biden que presione  a favor de la ratificación del tratado de la ONU sobre derechos de la mujer. Ellos admiten que el tratado de ley vinculante exige los derechos del aborto y carga a los EE.UU. con el hecho de ser un “mal actor” en los derechos humanos. Además, dicen que los EE.UU. requieren supervisión desde las organizaciones internacionales para hacerlo mejor.

La semana pasada los líderes del Centro para la Justicia Global, Ipas y CHANGE, mantuvieron un encuentro para discutir las prioridades feministas sobre “los derechos de salud sexual y reproductiva” para la administración Biden. El aborto fue el tópico predominante de discusión y los participantes reclamaron la abolición de las leyes y políticas pro vida, incluyendo la Enmienda Helms y la Política de la Ciudad de México.

Akila Radhakrishnan, presidente del Centro para la Justicia Global dijo que la incorporación de los EE.UU. a la Convención de la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) fue una “batalla ardua”.

Ella destacó que el presidente electo Biden ha hecho de la ratificación de la CEDAW una de sus prioridades para las mujeres. Subrayó que en 2002 Biden fue coautor de un artículo de opinion con la senadora californiana Bárbara Boxer argumentando a favor de la ratificación pero dijo que el tratado “no impondría un solo requerimiento nuevo en nuestras leyes”, las cuales ya se veían  de conformidad con el tratado. La ley de EE.UU., impuesta por la Corte Suprema en 1973, permite el aborto a demanda a lo largo de los 9 meses de embarazo.

Radhakrishnan adoptó una perspectiva diferente, denominando a los EE.UU. como un  “mal actor” en los derechos humanos internacionales y denunciando a Biden y la posición de boxeador como “colonial” y no tomando en cuenta el “precario estado de los derechos de las mujeres aquí en los Estados Unidos”. Reclamó de la administracion Biden ratificar el CEDAW de modo que impusiera su marco en casa, y se apartara de la mirada “retrógrada” compartida por Biden y otros acerca de que el CEDAW es “neutral en cuanto al aborto”.

“¡CEDAW no es neutral en cuanto al aborto!”, enfatizó, añadiendo que si los EE.UU. iban a ratificar el tratado, no debería emitir una declaración de que lo hace en el entendimiento de que es neutral en cuanto al aborto. “Aquello que es perjudicial para las mujeres aquí es perjudicial para las mujeres por todo el mundo- y para cualquiera que pueda necesitar acceso al aborto”, dijo Radhakrishnan, cuidadoso de incluir a las personas embarazadas que se identifican como hombres.

Mientras el tratado ha sido ratificado por casi todas las naciones miembros de la ONU, muchos de ellos lo hicieron así con reservas, algunos de los cuales explícitamente denuncian cualquier sugerencia que implica un derecho al aborto.

El texto del tratado en si mismo  no menciona el aborto, ni las frases “salud reproductiva” o “derechos reproductivos”. No obstante, los estados miembros de la ONU que lo ratifican deben comprometerse en un proceso de informe periódico en el que un comité experto revisa su compromiso con sus obligaciones del tratado. Este comité del CEDAW ha presionado agresivaemnte a los países que han ratificado CEDAW para liberalizar sus leyes abortistas y destruir las barreras del acceso al aborto, incluyedo la  objección de conciencia para los trabajadores sanitarios y excepciones en la seguridad social para financiar abortos.

Los EE.UU., bajo la presidencia de Jimmy Carter, estuvieron entre los primeros firmantes del CEDAW en 1980, pero el proceso de ratificación se estancó en el Senado, a pesar de ser debatido varias veces desde entonces. La audiencia más reciente fue en 2010 pero el proceso de ratificación nunca llegó al pleno del Senado, y es poco probable que pueda recibir los 67 votos necesarios a favor de su ratificación en un futuro próximo.