Producto de la controversia, Youth Coalition es voz emergente en la ONU

By Susan Yoshihara, Ph.D. | 2014

NUEVA YORK, 22 de agosto (C-Fam) En 2010, personal de C-Fam participó en una conferencia sobre la juventud auspiciada por el Fondo de Población en México. Esta estaba destinada a inspirar la conferencia mundial de la juventud programada para el año siguiente en la Ciudad de Nueva York. Lo que C-Fam descubrió en ese entonces fue una iniciativa radical sobre la que informó, que incluía muestras pornográficas.

C-Fam había redactado la «Declaración de la Juventud a la ONU y al Mundo», que fue firmada por 120.000 personas, entre ellas 57.000 jóvenes de todo el planeta. Se decidió lanzar la declaración en la conferencia de México a instancias ad hoc de lo que C-Fam denominó International Youth Coalition [Alianza Internacional de la Juventud].

Como se la consideró muy exitosa, se decidió continuar con la iniciativa y se organizó una conferencia inicial en julio de 2011: una semana de capacitación en Nueva York con charlas a cargo de los líderes provida Lila Rose, de Live Action, Kristan Hawkins, de Students for Life, Leah Darrow, ex concursante de America’s Next Top Model, el blogger católico Thomas Peters, y los actores de la película La Experiencia Humana Jeffrey Azize y Michael Campo.

La incipiente alianza fue impulsada por lo que consideró ser una atroz usurpación de la «voz de la juventud» pertrechada por organismos de la ONU como el Fondo de Población, que sostenían que todos los jóvenes del mundo exigían el aborto legal y accesible, la educación sexual integral para niños de tan solo diez años de edad y políticas que fomentan la homosexualidad, la promiscuidad y las relaciones sexuales prematrimoniales.

En febrero de 2014, la «IYc» comenzó a ser dirigida por Mark Kowalewski, ex soldado de Inteligencia Militar. Kowalewski se centró en reclutar nuevos talentos que hicieran aportes al blog de la alianza y trajo a bordo a diez jóvenes talentosos de cinco países (Australia, Canadá, Colombia, Argentina y Estados Unidos), quienes escriben en inglés y en español.

La colaboradora canadiense Angell Lu-Lebel nació con discapacidad visual. Hace poco, dijo en el blog: «Hay gente que dijo a mis padres que es una lástima que no hubieran sabido antes de mi discapacidad porque el aborto hubiera sido la actitud más compasiva». Lu-Lebel explicó por qué esta postura es irracional y causa tanto dolor a los discapacitados, que tienen tanto que ofrecer.

El blogger australiano Xavier Bisits es alumno de la Universidad de Oxford y presidente de Cambridge Students for Life. Poco tiempo atrás trató lo que considera ser la hipocresía del feminismo radical y de la extrema izquierda, que ignora problemáticas de la mujer como los efectos perjudiciales de la pornografía. «La pornografía promueve actitudes de odio hacia la mujer y utiliza a mujeres vulnerables para realizar trabajos degradantes, y que tienen un vínculo comprobado con la industria del tráfico sexual», sostiene Bisits.

La coalición hace más que decir lo que piensa. En marzo de 2015 se congregará en Nueva York para la Convención sobre la Condición de la Mujer. Organismos de la ONU subvencionaron a una gran cantidad de jóvenes para que ejercieran presión sobre delegados de la ONU en reuniones anteriores. La IYc, aunque pequeña y con muchos menos fondos, se valerá de su profunda convicción y del conocimiento que cada uno ha adquirido sobre temas complejos durante el año de publicaciones en el blog. Cada miembro de la coalición es elegido mediante concurso y los mejores bloggers ganan una beca de mil dólares.

El domingo, el papa Francisco dijo a la juventud coreana: «no solo forman parte del futuro de la Iglesia: son también una parte necesaria y apreciada del presente de la Iglesia. Ustedes son el presente de la Iglesia». Kowalewski dice que ese es el motivo por el cual se fundó la International Youth Coalition. «No tenemos tiempo de prepararnos para cierta batalla futura. Todo es capacitación mientras se trabaja. Las amenazas a la vida y a la familia jamás ceden, y tampoco lo haremos nosotros».

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano