Revisión Anual de las Nuevas Metas de la ONU Decepciona, Evade Controversia

By Stefano Gennarini, J.D. | 2016

NUEVA YORK, 29 de julio (C-Fam) Hace apenas un año las naciones acordaron un nuevo conjunto masivo de Objetivos de Desarrollo Sostenible que se suponía iban a transformar la manera en que se iban a invertir miles de millones de dólares de ayuda en las próximas décadas. Pero si este año sirve como indicador, el mecanismo de la ONU que se estableció para revisar el progreso de las metas no será el catalizador de acción que sus arquitectos imaginaron que sería.

Cuando los estados miembros de la ONU adoptaron los 17 objetivos y 169 metas que conforman el ambicioso plan de desarrollo de la nueva Agenda 2030, visualizaron una agenda sin precedentes y transformadora. También le asignaron al Foro de Alto Nivel Político (HLPF), previamente existente, una función del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas para evaluar los avances en la agenda y estimular y facilitar su aplicación.

Tal como están las cosas, el HLPF puede llegar a ser un foro más para que los estados miembros de la ONU continúen tomando bandos con respecto a  las divisiones políticas, regionales, familiares y geográficas.

Era evidente desde las primeras declaraciones formuladas en el foro de bloques de negociación de las Naciones Unidas. La escena que se desarrollaba era demasiado familiar y predecible.

Por un lado estaban los países desarrollados insistiendo en la “rendición de cuentas”, “universalidad” y propiedad mundial. Por otro, se situaron países en desarrollo insistiendo en que la ayuda no debe estar condicionada y que los países en desarrollo deben llegar a la paridad con el mundo desarrollado antes de realmente poderse considerar la aplicación equitativa de los compromisos de la ONU. También hicieron hincapié en la necesidad de reconocer las prerrogativas nacionales.

La pesadez de la vasta agenda 2030 que abarca políticas sociales, económicas y ambientales —que van desde salud y educación hasta cambio climático y biodiversidad — no ayuda a centrar la atención de la HLPF en estimular soluciones a los acuciantes desafíos que muchos países se enfrentan de manera conjunta e individualmente.

Los gobiernos no fueron los únicos decepcionados por la HLPF.

Las organizaciones no gubernamentales habían esperado nuevas oportunidades para intimidar a los gobiernos y “hacer que sean responsables.” Sin embargo, con la excepción de las intervenciones breves, no contribuyeron tanto como esperaban a la HLPF. No existe un mecanismo para que las ONG presenten informes sobre países individuales, y las organizaciones que se les permitió presentar informes a la HLPF eran no más de una docena.

La escasamente asistida primera semana de la HLPF reveló la falta de interés en la misma. Se registraron apenas alrededor de 1,500 organizaciones, con una asistencia aún menor. Esto en comparación con las más de 6,000 que se registran y asisten a la Comisión sobre la Condición de la Mujer, un cuerpo más bajo que el HLPF, y que tiene una agenda mucho más estrecha.

Pero los más decepcionados deben ser los defensores del aborto y comunidad LGBT.

El primer informe del Secretario General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible para la HLPF no incluyó ninguno de los indicadores polémicos que aún están en proceso de revisión para su aprobación por el Consejo Económico y Social y la Asamblea General.

Mientras que la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas acordó indicadores muy controversiales a principios de este año no pudo adoptarlos, ya que esta es una tarea reservada para los dos cuerpos superiores de las Naciones Unidas. Los indicadores acordados por los estadísticos incluyeron medidas de acceso al aborto para adolescentes sin consentimiento de los padres, y la aceptación social de la homosexualidad entre otras cuestiones sociales polémicas. El informe del Secretario General analizó “selectivamente” indicadores no controversiales.