Tribunal Supremo desmantela ley de anticoncepción
NUEVA YORK, 25 de abril (C-FAM) La Corte Suprema de Filipinas revocó disposiciones clave de una nueva ley de anticoncepción a fin de proteger la vida humana en el seno materno y salvaguardar los derechos de los padres y los derechos de conciencia de los trabajadores sanitarios.
El Proyecto de Ley de Salud Reproductiva, como se conoce, estuvo en preparación durante dos décadas y fue rechazado en no menos de cinco oportunidades en la legislatura. En 2012 el proyecto recibió aprobación. Varias agrupaciones lo impugnaron inmediatamente en el sistema judicial.
La Corte Suprema desmanteló las pocas disposiciones del proyecto que hubieran autorizado métodos anticonceptivos que se sabe que destruyen la vida humana en sus fases iniciales. El Tribunal fue inflexible en cuanto a que la ciencia y la constitución nacional coinciden en que la vida comienza en el momento de la concepción, cuando el óvulo es fecundado y se forma el embrión. La constitución de Filipinas prohíbe el aborto en todas sus formas y en cualquier etapa, afirmó la Corte en su dictamen.
La influyente jerarquía católica se opuso abiertamente a la ley porque exige la subvención estatal de métodos artificiales de control de la natalidad y educación sexual obligatoria desde la escuela media (a partir de los once años, aproximadamente). La Iglesia advierte que la ley contribuirá a la desintegración de la familia y dará lugar al aumento de la promiscuidad, especialmente entre los jóvenes.
Aunque los obispos no pudieron evitar la aprobación del proyecto respaldado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, persuadieron a la Corte para que invalidara estipulaciones claves de la ley.
Los magistrados revocaron una sección de la norma que definía el inicio de la vida humana como el momento en el que el embrión se implanta en el útero (en vez del instante en el que el óvulo es fecundado), declarando ilegal de forma indirecta la píldora del día después y el uso de cualquier anticonceptivo para destruir la vida humana antes de la implantación.
La Corte asimismo anuló las disposiciones del proyecto que exigían que los hospitales católicos y los trabajadores sanitarios promocionaran los anticonceptivos entre sus pacientes y otorgaran acceso a los menores a los servicios de salud sexuales y reproductivos sin el consentimiento de los padres.
Incluso sin las disposiciones polémicas, la ley es contraria a las enseñanzas católicas. El Magisterio de la Iglesia prohíbe el uso de métodos anticonceptivos artificiales y solo permite métodos naturales de planificación familiar por motivos serios.
La aprobación de la ley sigue siendo una victoria simbólica para los defensores de la salud sexual y reproductiva sobre la influencia de la Iglesia Católica en Filipinas.
Los opositores del proyecto de ley temen que canalice fondos para agrupaciones que promueven el aborto en Filipinas y en otros países.
Está previsto que el gobierno se asocie a organizaciones no gubernamentales para distribuir anticonceptivos gratuitos e impartir educación sexual. Las organizaciones que ofrecen servicios y educación en salud sexual y reproductiva están casi unánimemente a favor del aborto y, directa o indirectamente, propugnan el aborto libre. Siguen el ejemplo de agrupaciones subvencionadas por el gobierno como la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Ipas y Marie Stopes International.
La ley aprueba políticas demográficas recomendadas por el Fondo de Población de la ONU, fuerte defensor del proyecto de ley de Salud Reproductiva, y sus partidarios. Quienes se oponen a estas políticas las critican por confundir el control demográfico con la salud reproductiva, puesto que ambos tienen metas y prioridades encontradas.
El Fondo de Población de la ONU sostiene que, para desarrollarse económicamente, los países deben reducir los niveles de fecundidad. Filipinas, cuya economía es una de las cinco de crecimiento más rápido del mundo, va en contra de esa lógica. La mayoría de los países asiáticos que adoptaron políticas de anticoncepción ahora tienen fecundidad por debajo del nivel de reemplazo y economías de crecimiento lento. La tasa de fecundidad filipina es de 3,1 niños por mujer, y estaba previsto que disminuyera independientemente de la ley de Salud Reproductiva.
Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano
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