En exclusiva para C-Fam: Unicef niega haber infiltrado anticonceptivo en vacunas antitetánicas

By Stefano Gennarini, J.D. | November 15, 2014
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NUEVA YORK, 14 de noviembre (C-Fam) En una entrevista exclusiva para Friday Fax de C-Fam, Unicef negó las acusaciones de los obispos católicos de Kenia según las cuales un programa de vacunación antitetánica en su país patrocinado por Unicef y la OMS es un programa encubierto de control demográfico.

Los organismos de la ONU emitieron una declaración conjunta esta semana, en la que acusan a los obispos keniatas de diseminar «información errónea» y efectuar graves acusaciones «no respaldadas por evidencias».

Los obispos de Kenia están haciendo campaña en contra de un programa especial de vacunación antitetánica neonatal para mujeres en edad fértil patrocinado por los organismos, tildándolo de «programa encubierto de control demográfico», y piden con insistencia a los keniatas que usen solo tratamientos rutinarios contra el tétanos, que se encuentran ampliamente disponibles.

Según los obispos, cuatro análisis de laboratorio de la actual vacuna por separado descubrieron que contenía una hormona (Beta-HCG) que impide la implantación, lo cual puede causar múltiples abortos espontáneos e incluso infertilidad. Los obispos sostienen que sintieron que debían advertir al público ante el incumplimiento del gobierno.

James Elder, representante de Unicef en África, dijo a Friday Fax en una entrevista exclusiva que solo se apuntaba a las mujeres en edad fértil en el programa porque éste tenía la intención de proteger a los recién nacidos y a sus madres en áreas remotas, donde los nacimientos se producen en «condiciones antihigiénicas». La protección de los recién nacidos, aseguró, dura unas cuantas semanas después del nacimiento.

Elder además explicó que el régimen de inmunización antitetánica en el país procura proteger a los recién nacidos, quienes dan cuenta de la mayor parte de los casos nuevos de tétanos en Kenia, y está dirigido a mujeres de zonas rurales con acceso inadecuado a centros de salud. Supone tres dosis de inyecciones antitetánicas, que garantizan la protección por cinco años. Asimismo aclaró que Kenia recomienda cinco dosis de vacunas contra el tétanos para hombres y mujeres, con el fin de garantizar la inmunidad de por vida, a diferencia la cobertura normal de cinco a diez años mediante una única inyección.

Unicef y la OMS dijeron haber «tomado nota» de los análisis realizados por la Asociación de Médicos Católicos de Kenia citados por los obispos, y sugieren que no fueron llevados a cabo en laboratorios «adecuados» y que no se examinó la vacuna en sí, sino muestras de sangre. Los organismos de la ONU se mantuvieron firmes en cuanto a que quien tiene el mandato de determinar la calidad, seguridad y eficacia de la vacuna es la Autoridad Reguladora Nacional de Kenia.

Pero Elder no garantizó fe alguna en los análisis del gobierno. Si se hubieran examinado muestras reales, dijo: «no hay laboratorios en Kenia con capacidad de analizar muestras no humanas de HCG», es decir, la vacuna en sí.

Ya se administraron dos dosis a aproximadamente 130 millones de mujeres en todo el mundo, dijeron los organismos de la ONU. Unicef compró la vacuna al Instituto Serum de la India, que goza de la designación especial de la OMS como «fabricante precalificado» y se jacta de que uno de cada dos niños inmunizados en el mundo recibe una de sus vacunas.

Aunque la OMS llevó a cabo ensayos en fase inicial con HCG como parte de la investigación en vacunas de regulación de la fertilidad, abandonó dichos experimentos, según un asesor de la Organización que trabajó para ella durante mucho tiempo y exdirector de investigación de la OMS en materia de reproducción humana, el dr. Giuseppe Benagiano, quien es también consultor frecuente en el trabajo de C-Fam. Él añade que la OMS no prueba nada de manera secreta.

Benagiano, Decano de la Facultad de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Roma y ex director de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, dijo a C-Fam que «no existen las vacunas de control de la natalidad», y que la investigación en esta área siempre fracasó. Incluso si existieran, afirmó, sería imposible combinar la vacuna antitetánica con un inhibidor de HCG por «razones técnicas».

Benagiano dijo: «Estoy absolutamente, 100%, seguro, de que no hay nada peligroso acerca de las vacunaciones en Kenia». Sugirió que los obispos keniatas «necesitan que se les asegure que no se ha combinado ninguna vacuna de control de la natalidad con la vacuna antitetánica».

El dr. Robert Walley, de MaterCare International, obra benéfica católica de salud materna que trabaja en África, habló con C-Fam el jueves y dijo que no estaba tranquilo con la declaración de la OMS y Unicef, aunque reconocía que no existe como tal una vacuna antitetánica y de HCG combinada.

Walley ha estado en Kenia en las últimas semanas y dijo a C-Fam que los análisis realizados por los médicos de Kenia presentaban un nivel «elevado» de HCG. No dijo que esto fuera una prueba irrefutable, pero justificó que los obispos hicieran todo lo que pudieran para advertir a los keniatas.

«Alguien parece haberla adulterado», sostuvo.

También dijo que la participación del gobierno en el programa de vacunación fue pasiva hasta las acusaciones de los obispos. Ahora éste amenaza a los médicos que colaboran con la investigación.

Walley se encuentra rumbo al Reino Unido para hacer más análisis a la vacuna, con el objeto de constatar si se reproducen los resultados. «Todos niegan todo y acusan a todos», sostuvo, «queremos ser cautos».

No es la primera vez que se acusa a un programa de la ONU o del gobierno de esterilizar a las mujeres sin su consentimiento. En la década del noventa, se efectuaron acusaciones similares sobre una vacuna contra el tétanos que involucraba a la OMS en Filipinas y en Perú. Ambos casos a la larga condujeron a procesos inconcluyentes. Cada vez que esto sucede, tiemblan los cimientos de la confianza pública en las instituciones internacionales.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano