La carrera para elegir al nuevo Secretario General entra en su recta final

NACIONES UNIDAS, 24 de julio (C-Fam) La carrera para elegir al próximo Secretario General de la ONU ha entrado en su fase final. Los quince miembros del Consejo de Seguridad están debatiendo sobre seis candidatos, entre los que se encuentran feministas conocidas por promover el aborto, personas con experiencia en la ONU y un candidato que se autodenomina partidario de MAGA [Make America Great Again, o Haz America Grande de Nuevo, eslogan de un movimiento de derecha asociado al Presidente de Estados Unidos Donald Trump].

En los próximos días, antes de que termine julio, el Consejo de Seguridad llevará a cabo una votación indicativa secreta para determinar cuáles de los candidatos cuentan con el apoyo suficiente para seguir en la carrera. En rondas sucesivas, se pedirá a los miembros del Consejo que indiquen, para cada candidato, si se sienten «animados» o «desanimados», o si «no tienen opinión al respecto». El proceso de votación indicativa se repetirá hasta que surja un candidato.

Los candidatos deben evitar la oposición de cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo con derecho de veto —Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia— y, además, obtener la mayoría de los votos. A juzgar por las dos últimas elecciones, celebradas en 2007 y 2015, se espera que el Consejo de Seguridad presente una recomendación definitiva a la Asamblea General antes de octubre.

La Asamblea General organizó ayer un debate de tipo reunión pública con los seis candidatos. El formato era similar al de los debates de las primarias presidenciales de Estados Unidos. Cada candidato disponía de un atril y respondió a las preguntas en un acto moderado por un periodista de Bloomberg. Aunque este formato tan conocido podría haber dado la impresión de que se trataba de un proceso abierto y políticamente transparente, la selección del Secretario General dista mucho de serlo.

El complejo proceso está envuelto en el secreto, al igual que un cónclave papal. A una votación indicativa secreta le sigue una recomendación secreta del Consejo de Seguridad y, si es necesario, una votación secreta en la Asamblea General. La razón de este secretismo es, aparentemente, evitar el escrutinio político de todas las partes y presentar a la persona designada como un candidato de consenso. Tras este proceso secreto, todos los candidatos a Secretario General de la ONU desde 1966 han sido nombrados por aclamación en la Asamblea General.

El Secretario General de la ONU marca la pauta de la organización y dirige toda la burocracia de la ONU. Según la Carta de las Naciones Unidas, es el «máximo responsable administrativo» de la organización, encargado de garantizar su buen funcionamiento. En la práctica, esta función se ha ampliado considerablemente. A medida que la agenda y el presupuesto de la ONU han ido creciendo, los sucesivos secretarios generales de la ONU han ido acumulando más poder y control sobre un número cada vez mayor de recursos.

Además, desde principios de la década de 2000, el Secretario General de la ONU ha actuado más como una figura presidencial con autoridad ejecutiva para la formulación de políticas que como un simple administrador. Esto ha sido especialmente evidente en los debates de la ONU sobre políticas sociales relacionados con el aborto y la ideología de género. El actual Secretario general, António Guterres, fue un firme aliado de los demócratas estadounidenses y de la izquierda europea a lo largo de su mandato de diez años. Contribuyó a la incorporación de políticas de izquierda «woke» sobre el aborto, el género y el clima en todo el sistema de la ONU.

La Administración Trump tendrá la oportunidad de elegir a un candidato que revierta estas políticas. Sin embargo, aún no está claro si la administración ha solicitado garantías al respecto. Mientras que la Unión Europea y los gobiernos de izquierdas buscaron de forma agresiva garantías públicas por parte de los candidatos de que seguirían apoyando el aborto, la ideología de género, la censura y las políticas climáticas, el Gobierno de EE. UU. no participó en ninguno de los diálogos públicos con los candidatos en la Asamblea General.

Existe una fuerte presión por parte de los países progresistas para que la Secretaria General de la ONU sea una mujer. Tres de las candidatas que se presentan son conocidas defensoras del derecho al aborto: Michelle Bachelet, de Chile; María Fernanda Espinosa Garcés, de Ecuador; y Rebeca Grynspan Mayufis, de Costa Rica. Se desconoce la postura de Carolyn Rodrigues Birkett, de Guyana, aunque no se espera que supere el veto del Gobierno de EE. UU., dadas sus duras críticas a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU. Macky Sall, de Senegal, se autoproclama candidato «MAGA» y respalda el lema del presidente de EE. UU. para el sistema de la ONU, lo que le convierte en un probable objetivo del veto europeo. Rafael Mariano Grossi, de Argentina, es el actual director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU.